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Orange is the New Black T.2

‘La importancia de ser otro: personajes y actores’ 

Showrunner: Jenji Kohan | Dirección: Jenji Kohan, Jodie Foster, Michael Trim | Guion: Piper Kerman, Jenji Kohan, Sian Heder | Basado en: Orange Is the New Black: MyYear in a Women’s Prison (Piper Kerman) | Reparto: Taylor Schilling, Kate Mulgrew, Uzo Aduba, Lorraine Toussaint, Michael Harney | Año estreno: 2013

El enorme éxito -tanto en número de espectadores como en la temporada de premios- de la primera tanda de episodios de la serie ‘Orange is the New Black’ creada por Jenji Kohan a partir del libro autobiográfico de Piper Kerman sobre su año en prisión, sirvió para que la plataforma Netflix no tuviera dudas para firmar por una segunda temporada. Manteniendo grosso modo tanto al cuerpo de directores –de nuevo en esta temporada Jodie Foster se encarga de uno de los capítulos- como al de guionistas, los creativos de la ficción han sabido darle una vuelta de tuerca y realizar los cambios suficientes para evitar la monotonía que podría haber provocado la ausencia casi total de influencias externas en la prisión de Lichfield. Si ya en la primera temporada apuntábamos que sin duda ‘Orange is the new black’ es una serie de guion, esta segunda oleada de episodios es la certificación absoluta del tal hecho donde, además, la construcción de los personajes y algunas de las mejores actrices de la televisión actual sostienen una temporada en la que se eleva la carga emocional en detrimento, en muchos casos, del humor tan característico que encontrábamos antes, caída provocada en buena parte por la ausencia del personaje de Alex Vause (Laura Prepon) y la perdida de protagonismo de Nicky Nichols (Natasha Lyonne).

Una de las cosas que el equipo de Kohan –presente tanto en dirección como en guion– hace especialmente bien es repartir el peso de las protagonistas de la serie, concibiendo la historia como una escenificación coral a pesar de que la trama principal sea la encarnada por el tándem Chapman-Vause (Schilling-Prepon). De este modo, la relación entre las dos presas, se construye como un componente prioritario, pero no fundamental, he ahí el hecho de que la serie no se resienta ante la desaparición casi absoluta de Prepon. Y, lejos de caer en círculos viciosos del romance frustrado, se aprovecha la marcha de Prepon para dar protagonismo a personajes de la talla de Healy, cuyo sistema de valores se ridiculiza hasta la crueldad y se compone como uno de los grandes ejes de critica y sanción al comportamiento misógino y retrogrado de la temporada; u “ojos locos”, una sensacional Uzo Aduba que se asienta –tanto la actriz como personaje- como uno de los pilares de la ficción. En el campo actoral, es necesario, además, apuntar la incorporación de Yvonne Parker, “Vee”, interpretada por una Lorraine Toussaint más que notable, cuyo sentido maquiavélico de la maternidad la convierte en la madre sin hijos de la serie, una mujer que recluta a niños sin padres para introducirlos en el mundo del narcotráfico a cambio de cariño, lo que permite explorar el pasado de una de esas “niñas perdidas”: Taystee, interpretada Danielle Brooks, quien se nos presentó como la encargada del humor básico y burlón y, de repente, se nos abre como un personaje cuyos matices y sentido de la vida la convierten en la niña eterna, inocente y confiada que abrirá los ojos conforme la crueldad e indiferencia de “Vee” vaya dejándose notar.

Orange is the new black

@ Netflix

En cuanto a la estructura general de la temporada, se siguen alternando los capítulos dedicados al pasado de alguna de las presas con aquellos que muestran mejor la vida en comunidad en Lichfield y, en este caso, los trece episodios que la componen, exploran temas más complejos como, por ejemplo, lo cruel que puede llegar a ser la vida en la cárcel o las dificultades que entrañan las relaciones humanas según el entorno. La injusticia es uno de los nuevos sustentos principales, en tanto que es la gran trama que afecta a Chapman al ser la única encarcelada una vez que Kubra –jefe de la banda que la implico- y Vause son liberados. Además de la injusticia, la corrupción y el contrabando están más que presentes, y son temas que dan a la serie un tono negro muy interesante y que distingue esta temporada del resto tandas –tanto de la anterior como de las posteriores-, aquí es vital la carismática Red Reznikov, de nuevo defendida por una actriz sensacional: la estadounidense Kate Mulgrew. Su caída como madre blanca y el posterior fracaso de la actividad por la que se definía –la cocina- a causa del contrabando habitual la convierten, en primera instancia, en la gran fracasada que, de repente, ha de aceptar el cambio generacional y racial de la cocina así como la idea de que, probablemente, el nuevo grupo al que debe pertenecer es al de las ancianas. Su necesidad de introducir objetos absurdos de contrabando en la cárcel contrasta con la llegada de “Vee”, quien negocia con tabaco y devuelve la droga a Lichfield. En un estrato superior, Figueroa –encargada de la prisión y casada con un senador cuyo matrimonio esta en horas bajas-, encarna la corrupción al más alto nivel al desviar fondos de la cárcel para subvencionar la campana de su marido. Y, así, se compone la temporada como un canto a la corrupción donde la integridad se cuestiona, pero se acaba imponiendo a la injusticia.

Algunas de las cosas que pueden echarse de menos estando tan avanzada la serie, es una exploraciónmas exhaustiva de personajes como “Big boo” o Joe Caputo, para lo que hay que esperar a la tercera temporada. Además, la ausencia progresiva a la que se somete a Nicky está condenando a su personaje a la desaparición absoluta cuando, en realidad, tiene bastante potencial y matices de lo más interesantes.

Orange is the new black

@ Netflix

Por otro lado, es necesario destacar hasta la saciedad la carga crítica de la serie, la defensa férrea del feminismo igualitario, de la maternidad en cualquiera de sus vertientes, así como el amplio abanico de razas, religiones y, por supuesto, de cuerpos de todas las formas y tamaños que encuentran representación, por fin, en una serie de éxito sin necesidad de que tengan protagonismo esencial en el guion. Y, precisamente este es el camino, la igualdad de pide mostrando una situación como homónima, haciéndola idéntica desde la propia reivindicación pues, en caso contrario, adquiere la connotación innata de excepcional y su fin viene desvirtuado desde el principio. Y esto es lo que hace especial a una serie como ‘Orange is the new black’, se muestra y reivindica desde la cotidianeidad más absoluta que permite la cárcel de mujeres de Lichfield.

En definitiva, Orange… es el resultado de una buena base, directores que saben lo que hacen, enormes guionistas que crean personajes equilibrados –incluso en los casos en los que tienen el juicio nublado- y un cuerpo de actores que, en sus peores días, es sencillamente magnifico.

Orange is the new black

@ Netflix

Acerca de Laura Pacheco (29 Artículos)
Adicta a las series, al cine y a los viajes. Soy un desastre ordenado.

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