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Orange is the New Black T.1

 ‘Libertad en la prisión de Litchfield’

Showrunner: Jenji Kohan | Dirección: Jenji Kohan, Jodie Foster, Michael Trim | Guión: Piper Kerman, Jenji Kohan, Sian Heder | Reparto: Taylor Schilling, Laura Prepon, Laverne Cox, Taryn Manning, Michael Harney | Musica: Scott Doherty | Basado en: Orange Is the New Black: My Year in a Women’s Prison de Piper Kerman | Año: 2013

Tras el éxito de la notable ‘Weeds’ la directora, productora y guionista americana Jenji Kohan, volvió en 2013 con otro sonoro golpe sobre la mesa: la aclamadísima dramedy ‘Orange Is The New Black’, serie con la que Netflix pone en práctica esa tendencia tan satisfactoria de lanzar todos los episodios de una misma temporada a la vez para que los serieadictos podamos hacer un binge –ver todos los capítulos de una sola vez-. Si bien no hay duda alguna en admitir que es una de las joyas de la corona de la plataforma, hay que detenerse en un punto, ¿en realidad es para tanto la serie de la prisión de Litchfield?

Todo empezó cuando Piper Kerman –quién forma parte del cuerpo de guionistas de la serie- fue a la cárcel acusada de narcotráfico y decidió dejar por escrito sus experiencias en prisión. Jenji Kohan se interesó en hacer un proyecto basado en el libro y el resto ya lo sabemos: Netflix, premios y como resultado una de las series más exitosas de los últimos años que, además, cuenta con dos capítulos dirigidos por la americana Jodie Foster. El punto de partida de la “ficción” es exactamente ese, el momento en el que Piper –la protagonista- ha de entrar en Litchfield y abandonar su acomodada vida de niña bien por un delito que cometió ocho años atrás. Otra de las cosas que ha de dejar en stand by es su relación con su prometido con quién en un principio continúa pero a posteriori ha de enfrentarse en la cárcel al reencuentro con Álex, la mujer de su vida por la que entro en el narcotráfico.

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@ Netflix

La serie está estructurada en dos líneas temporales: por un lado, aquello que ocurre en prisión y, por otro, se van contando hechos pasados de las protagonistas –no solo de Piper y Álex-, que nos van mostrando, entre otras cosas, los motivos por los que acabaron en prisión y cómo era su vida antes de ingresar. Todas estas mujeres tienen como precepto común el hecho de provenir de mundos donde no encajan, algunas por sus grandes aspiraciones, otras por tener un sentido de la justicia que el devenir cotidiano castiga o, simplemente, por dejarse llevar por amor hasta limites inimaginables y con el tiempo, han de afrontar sus hechos. Durante los primeros episodios –hasta más o menos la mitad de la temporada- la línea temporal pasada se centra en alguna protagonista en concreto, después esta tendencia se va diluyendo dejando paso a episodios mas complejos que se centran en mostrar hechos pasados con temática común de varias presas de Litchfield y funcionan bastante mejor que los de personajes en tanto que son mucho mas dinámicos.

Uno de los componentes mejor valorados de esta serie es el abanico de personajes –en su gran mayoría féminas- a las que da cabida, tanto por su orientación sexual, aspecto físico, etnias y razas como por el sistema de valores que les han inculcado y que ponen en practica en la prisión y, todas estas características, se exploran en ambas líneas temporales dando explicación coherente a los diversos modos de actuar de las presas. Es por esto que la construcción de los personajes es tan diversa como consistente pues, además, la serie da a cada uno su espacio y tiempo a pesar de la dificultad de trabajar con un numero elevado de protagonistas. A esto hay que anadir que la serie tiene una intención reivindicativa igualitaria especialmente centrada en genero y orientación sexual que pone en practica de forma mucho mas directa que otras series que, en su base, tienen los mismos valores –como es el caso de la dramedy de Amazon Studios ‘Transparent’, aquí analizada-. En este sentido es de capital importancia del personaje de Healey cuya función es tratar los asuntos diarios con las presas y como personaje es un misógino iluso que sostiene un matrimonio de conveniencia con una mujer rusa a la que está decidido a enamorar. Su férrea y arcaica idiosincrasia contrasta constantemente con personajes como Piper o Alex y, a este tipo de confrontaciones se van recurriendo con presas como Doggett –cristiana ex adicta al crack que se ha sometido a seis abortos- o Burset –una notable Laverne Cox que interpreta a un padre de familia que decide hacer la transición-. A esto se le suma el hecho de que la cárcel esta completamente dividida por razas o valores comunes –latinas, negras, blancas, religiosas y las chicas de oro- donde es posible la buena relación entre presas de distintos guetos mientras se mantenga la heterogeneidad del panorama, por lo que se ponen en tela de juicio aspectos sobre la diversidad de comportamientos o creencias o, aun mas importante, como ven los otros dicha diversidad, conformando así un paisaje étnico, religioso y de libertad –o falta de- sexual al que merece la pena prestar atención. Y, aunque fuera solo por este motivo, merecería la pena ver ‘Orange is the New Black’.

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@ Netflix

En cuanto al tono general de la serie, en la primera temporada prima el humor, especialmente en torno a Piper y a sus primeras experiencias en la cárcel dado que la relación con las otras presas se antoja aun mucho mas difícil de lo esperado. Conforme avanza la primera tanda de episodios, el drama se va dejando ver en lo que a su relación con su prometido y con Alex se refiere pero, al final, se acaba encontrando ese humor, por veces dulce y por veces agrio, tan característico de la ficción de Kohan y compañía.

En definitiva, ‘Orange is the New Black’, es una serie de guion y de personajes que marcó el estilo de la plataforma permitiendo posteriores incorporaciones como ‘Master of None’, y cuyo valor se centra en haberse convertido en una de las pioneras de esa corriente copada progresivamente de ficciones que reivindican y persiguen la igualdad haciendo de la diversidad un concepto cada vez mas palpable –como es el caso, por poner otro ejemplo, de la magnífica canadiense ‘Orphan Black’. Es decir, como serie, ‘Orange is the New Black’ es entretenida, divertida y con un equilibrio medido entre lo dulce y lo amargo; ahora bien, como creación para dar visibilidad a cierto tipo de temáticas, es una serie que, simplemente, hay que ver.

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@ Netflix

Acerca de Laura Pacheco (29 Artículos)
Adicta a las series, al cine y a los viajes. Soy un desastre ordenado.

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