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Oda al Ministerio

Este artículo no va a ser un resumen de lo ocurrido en las últimas temporadas del Ministerio – para eso están las geniales reseñas de Laura Pacheco . Más que eso, el artículo quiere ser una defensa a ultranza de ese pequeño milagro en la televisión que es ‘El Ministerio del Tiempo’. En un mundo cada vez más rebosante de productos audiovisuales de usar y tirar, como los de Youtube, y de narraciones que simplifican el lenguaje como los 140 caracteres de Twitter o los 10 segundos de Snapchat – ojo, que no digo que sean malas, pero sí es un hecho que son lo más consumido – el ‘Ministerio del Tiempo’, siendo todo lo contrario, ha conseguido hacerse un hueco entre este maremágnum de ofertas.

Además, en la actualidad nos encontramos ante una especie de “atontización del espectador”, donde las historias se le dan mascadas y se optan por fórmulas previamente conocidas – secuelas, adaptaciones de libros, remakes, spin offs, universos expandidos, etc.– dejando a un lado la originalidad a cambio del efectismo. Si este es el modelo de Hollywood, una industria bien asentada, y aún así no quiere correr riesgos con obras cien por cien originales, el hecho de que el ‘Ministerio del Tiempo’ exista en la televisión española – y no me refiero a TVE, de ella hablaré más adelante – es toda una proeza.

El Ministerio del Tiempo

© Televisión Española

Dicho todo esto, se podría pensar que el hecho de que exista es una paradoja, pero lo que pienso que de verdad significa es una idea que me ronda la cabeza desde hace un tiempo: el espectador, por mucho que se le quiera “atontizar”, no es tonto. La serie demuestra que cuando se hace un producto desde el cariño y tratando al espectador de tú a tú, como a un igual, puede verse recompensada. Hay capítulos en los que se ven episodios de la historia desconocidos y no se intentan explicar machaconamente como se haría en otras series o películas, sino que se piensa que el espectador puede conocerlas. Y si no las conoce, pues aquí tiene un camino para saber de ellas por primera vez.

Pero no sólo de historia vive la serie. La faceta histórica es sólo una capa más de esta especie de “cebolla audiovisual” que es ‘El Ministerio del Tiempo’. Metahistorias, referencias pop y nostálgia se van mezclando unas con otras dándole una entidad única en el panorama audiovisual. Posiblemente muchas de esas referencias al cine, literatura o la música se pierdan en un primer visionado. Pero no importa. Tanto si se conocen como si no el capítulo seguirá teniendo sentido como un todo. Ahora, eso sí, si el espectador consigue identificar la referencia será un plus más en la experiencia de visionado. Y todo esto sin llegar a hacer mención al apartado técnico y artístico de la serie.

El Ministerio del Tiempo

© Televisión Española

Con un presupuesto por temporada igual al presupuesto de un capítulo de ‘Juego de Tronos’, “El Ministerio” nos brinda episodios de una factura impecable, ya sea a nivel fotográfico, de dirección, de ambientación, FX y por supuesto guión. A nivel interpretativo, nos encontramos con un elenco en estado de gracia, al que se le suman otro elenco de actores invitados que no hacen más que elevar este nivel. Por si no fuera poco, es también de las pocas series en España en la que han participado guionistas o directores invitados, una técnica común en Estados Unidos y que es una seña más de la rara avis que es ‘El Ministerio del Tiempo’. Todas estas bonanzas me llevan irremediablemente a uno de los temas que me movió a escribir todo esto y es el de que la continuidad de la serie esté en el aire.

El Ministerio del Tiempo

© Televisión Española

No conozco todas las aristas de la negociación que se tiene que estar llevando a cabo, pero creo que puedo imaginarme algo. Por un lado imagino que TVE, entre la inestabilidad todavía del gobierno y los retazos de la crisis económica, no querrá moverse mucho de la burra y por otro imagino que Javier Olivares estará pidiendo lo que él cree que es mejor para su creación: tiempo y dinero. Tiempo, porque por muy fan que yo sea del Ministerio y tenga mi ración de una hora y diez minutos a la semana, como profesional del audiovisual en ciernes soy consciente de que mantener un producto semanal de esa duración es una ardua tarea. Y dinero, porque como ya dije antes, el presupuesto de una temporada entera es irrisorio si lo comparamos con una producción media de otros países. Es más, pienso que si TVE cediese al factor duración – pasar de una hora y diez minutos a unos 40 minutos, que es la duración media en el resto del mundo – estaría ahorrando más dinero ya que en una producción, cada minuto vale su peso en oro. Por esto pienso que ya que RTVE tal vez no la renueve – aunque piense que es su obligación como cadena del estado – plataformas como Netflix o Movistar no deberían de dejar escapar un producto así y usarlo como adalid de sus parrillas.

Tanto para los que se enorgullecen de su patria y se rasgan las vestiduras por “Ehpañña”, como los que repudian de ella, incluso a los que ni nos va ni nos viene enorgullecernos de una cosa tan trivial y ajena a uno como es el hecho de nacer en un sitio determinado, compartimos una circunstancia irremediable: somos de aquí. O al menos eso pone en el DNI. Y esto, lo queramos o no, es una realidad que nos va a afectar de una manera u otra en nuestra forma de ser y pensar, ya que la cultura y el idioma son factores determinantes que conforman nuestra identidad. Ya lo decía Ortega, “yo soy yo y mis circunstancias” – por cierto, ¡ojalá un capítulo del Ministerio en el que Ortega y Gasset aparezca como un galán agente secreto a lo James Bond!-.

El Ministerio del Tiempo

© Televisión Española

Una vez aceptada y reconocida esta realidad es necesario al menos saber de dónde venimos. Es decir, conocer la Historia (la de la hache en mayúscula) de este país. No solo para no volver a repetir los fallos, sino también para saber qué pasos se han dado para llegar a dónde estamos y entender la idiosincrasia en la que nos ha tocado vivir.

Y creo que en definitiva, además de lo anteriormente visto, es por esto por lo que ‘El Ministerio del Tiempo’ es tan necesaria. Es una lección de Historia semanal, contada de la mejor manera que puede existir. De esa en la que se aprende sin que te des cuenta. Episodios de la historia de España que suelen verse como un auténtico coñazo, aquí son contadas de una manera amena y divertida. Es muy necesario que en este país tan de rencores, de guardarse las cosas para adentro y con un pasado reciente tan sangrante como el que se ha tenido, podamos reconciliarnos con él. Normalizarlo a través de la imagen y aceptarlo en nuestra vida cotidiana, pues los hechos, hechos son. “El tiempo es el que es”, como dicen en el Ministerio, así que aprendamos a vivir con ello. ¡Larga vida al Ministerio!

Acerca de Siso Lorente (17 Artículos)
Lo de las pelis, los videos, el misterio, la tele, la internec. To eso.

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