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Ataque a los Titanes T.1

‘Al borde de la extinción’

 Showrunner: Tetsuro Araki | Dirección: Hiroyuki Tanaka, Shinpei Ezaki, Tetsuro Araki | Guion: Hajime Isayama, Yasuko Kobayashi, Koji Seko | Reparto: Marina Inoue, Yuki Kaji, Josh Grelle, Yui Ishikawa, Daisuke Ono | Música: Hiroyuki Sawano | Basado en: Manga del mismo nombre de Hajime Isayama | Año estreno: 2013

Un tema recurrente en la animación llegada desde Japón es el de las amenazas de signo externo contra la humanidad, ya sean extraterrestes, divinidades o sencillamente de tipo desconocido. Ejemplos de ello lo tenemos en series de todo tipo, desde los ángeles de ‘Neon Genesis Evangelion’ hasta los villanos recurrentes de la mayoría de etapas de ‘Dragon Ball’, por poner dos ejemplos fácilmente reconocibles incluso por el espectador más ocasional del género. Dentro de esa tradición temática se enmarca ‘Ataque a los Titanes’, anime basado en el manga del mismo nombre y que le da una vuelta de tuerca no solo argumental a este tipo de contexto, sino principalmente a su enfoque dramático. Y es que no cabe duda de que estamos ante una de las series de anime más duras y que menos concesiones hace al espectador en mucho tiempo.

La historia nos presenta la lucha de la humanidad frente a los Titanes, seres gigantes de rasgos humanos pero sin emociones o inteligencia aparentes y que amenazan con llevar a la extinción a la raza humana devorando a todo individuo que se encuentran a su paso. Durante todo un siglo los seres humanos han conseguido mantenerse protegidos detrás de un muro, hasta que la aparición inesperada de nuevos Titanes de mayores dimensiones y capacidad pondrán en peligro tanto la seguridad de las ciudades amuralladas como la integridad de la población mundial. El protagonismo recae en Eren, un decidido joven que junto a su hermanastra Mikasa y su amigo Armin se unirá al ejército entrenado para combatir a tan temibles criaturas. La tragedia es el hilo común no solo del fuerte vínculo entre el trío protagonista, sino de sus propias motivaciones con respecto a los hechos que irán aconteciendo a lo largo de la trepidante tanda de episodios. Ya el propio contexto es tremendamente trágico, con una humanidad confinada en ciudades amuralladas cuan ganado frente a unos seres superiores, confiados en exceso de su irremediablemente frágil seguridad. Los tres amigos representan diferentes actitudes frente a la amenaza existente. Mientras Eren luce una actitud beligerante e incluso kamikaze frente a la destrucción de los Titanes, Mikasa representa el puro pragmatismo ante el problema y una mayor preocupación por la seguridad ajena que la propia, mientras que Armin encarna el miedo a las criaturas y el desarrollo instintivo de cierto sentido de auto conservación.

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© Netflix

Decía antes que estamos ante una historia que no hace concesiones con el espectador y eso es algo que se hace especialmente patente con el uso de la crueldad tanto en el número y frecuencia de muertes como en la manera en la que ocurren. Nadie parece estar a salvo de una muerte horrible frente a unos Titanes cuya única motivación parece ser el exterminio sistemático de toda persona sin mostrar un ápice de piedad. Se agradece el sentido de cierto realismo tanto en la confección de personajes como en el desarrollo tecnológico presente en la trama. Apenas cañones y sistemas de ganchos para desplazarse componen la más alta tecnología de la que disponen los soldados para enfrentar tan terrible amenaza. En lo que respecta a los personajes que pelean con mayor o -mayormente- menor suerte por sus vidas, apenas encontramos algunos casos aislados de grandes soldados de aire invencible o inalterable frente al enemigo. Es esta la historia de jóvenes que entran en pánico al encarar por primera vez a una criatura que escapa totalmente de su comprensión, también la de veteranos soldados derrumbados al comprobar su incapacidad para afrontar el más puro horror y su inevitable destrucción. A duras penas y marcados de manera irreversible por los horrendos sucesos, los escasos supervivientes aprenderán no solo a enfrentarse en la medida de lo posible a los Titanes sino a convivir cada día con la certidumbre de que mañana puede ser el día en que ellos sean la indefensa comida.

Partiendo de una premisa tan directa, uno podría pensar que la cantidad de 25 episodios pudiese dar lugar a cierto agotamiento de la trama. Lejos de eso, la presencia de un acertado giro argumental tras los primeros capítulos añade tanto nuevas ramificaciones a la historia como matices enriquecedores a la percepción que tendremos hacia los propios personajes. Resulta evidente que dentro de las fuentes temáticas de las que bebe la historia se encuentran relatos pertenecientes a la mitología griega y romana. Pero no es todo fábula de lo que bebe ‘Ataque a los Titanes’, temas propios de nuestra sociedad o historia recientes tienen su espacio a lo largo de los episodios. Las crisis derivadas de las migraciones de refugiados, las diferencias entre clases sociales, los intereses derivados de la guerra o la influencia de la religión en las esferas de poder son solo algunos de los elementos que confieren de mayor solidez a un conjunto que por momentos alcanza grandes cuotas de brillantez.

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© Netflix

La principal tara de esta serie es un mal endémico en el propio género y que lastra por momentos el por lo general notable conjunto. Me refiero al exceso de dilatación de escenas y la propia trama, ocasionado principalmente por los innumerables flashbacks y reflexiones de sus protagonistas, momentos que aunque en ocasiones ilustren sobre capas ocultas argumentales, en otros casos se limitan a subrayar y por lo tanto repetir innecesariamente aquello que el espectador ya había comprendido de manera directa. Esto no solo ocasiona bajones de ritmo sino que puede provocar en algunos espectadores la sensación de mero relleno debido a estas situaciones. Sin embargo, podemos afirmar que estos pecados quedan en su mayoría perdonados y compensados por las trepidantes escenas de acción, capitalizadas como no podía ser de otra forma en su mayoría por las irrupciones de los Titanes en las ciudades y las expediciones llevadas a cabo por las tropas de exploración en el terreno dominado por las imponentes criaturas. Estas escenas están realizadas con gran gusto estético y un acertado uso de la violencia y toda la crudeza inherente a una situación post-apocalíptica de este calibre. Otro gran acierto estético es el diseño de los Titanes, haciendo de su simpleza y sentido del patetismo expresivo un arma eficaz que agudiza el horror y las matanzas que provocan a su paso.

Me gustaría recalcar que ‘Ataque a los Titanes’ no es solo una serie altamente recomendable para cualquier amante del anime, sino que gracias a sus grandes dosis de realismo y universalidad temática es una obra perfecta para cualquiera que busque acercarse de manera esporádica a un género en ocasiones demasiado centrado en un mismo público. Un desgarrador y cruel relato sobre la supervivencia del ser humano como especie inferior y que nos recuerda que ante una amenaza irremediable contra nuestra existencia solo existen dos caminos posibles: luchar o morir.

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© Netflix

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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