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Ewan McGregor, el Rebelde Domesticado

La primera imagen que me viene a la cabeza cuando pienso en Ewan McGregor es la de un yonqui famélico huyendo por las calles de Edimburgo. Corría el año 1996 y el cine británico estaba a punto de regalar al mundo una de las obras más transgresoras y esenciales de su Historia de manos del director Danny Boyle y de un cuarteto de jóvenes promesas interpretativas formado por Robert Carlyle, Jonny Lee Miller, Ewen Bremner y McGregor. ‘Trainspotting‘ fue un puñetazo en el estómago que la sociedad británica se autoinfligía y que el cine recibía con los brazos abiertos. Tras ella, su elenco vería abiertas las puertas de proyectos que los acercaran más al gran público, aunque de todos ellos, sólo el director y su protagonista han sabido llevar una carrera regular. Ahora que está tan presente aquella película del 96 con el rodaje de su secuela, me parece un buen momento para repasar la carrera de Ewan McGregor, un actor que, sin ser un genio ni tener el talento natural de otros compañeros de generación, ha demostrado tener buen oficio y salvar todo papel que le han puesto por delante.

Trainspotting

© Sogepaq Distribución

Si algo caracteriza la primera etapa interpretativa de este gran aficionado a las motos (tiene una serie documental junto a su amigo Charley Boorman) es la de la rebeldía. Contrario a participar en corrientes populares y a formar parte de la maquinaria hollywoodiense, sobre la que no se mordía la lengua para criticar sus producciones, al actor era más común verlo en producciones británicas más independientes. Tal vez ‘Emma‘, adaptación de la novela de Jane Austen protagonizada por Gwyneth Paltrow, fuese la mayor excepción en una época donde encontramos títulos como ‘The Pillow Book‘ (Peter Greenway, 1996), ‘Tocando el Viento‘ (Brassed Off, Mark Herman, 1996) o ‘Velvet Goldmine‘ (Todd Haynes, 1998), donde, además, era muy común verlo como su madre lo trajo al mundo. En ésta época no era difícil compararlo con Malcolm McDowell. Su Renton parecía una actualización del Alex de ‘La Naranja Mecánica’, y el estilo de ambos actores era muy similar al interpretar a personajes marginados o desquiciados. Su director fetiche por entonces era quien le dio fama, Danny Boyle. Con él parecía formar un dúo inseparable que comenzó andadura con ‘Tumba Abierta‘ (Shallow Grave, 1994), continuó con el controvertido retrato sobre la drogadicción que les dio fama y concluyó con la curiosa ‘Un Historia Diferente‘ (A Life Less Ordinary, 1997), en donde el actor compartió protagonismo con una estrella de Hollywood como era, por aquel entonces, Cameron Diaz, de quien, por cierto, habló muy bien. Pero todo cambió cuando Boyle preparaba la adaptación de ‘La Playa‘. McGregor fue su primera elección para el film, pero las presiones de FOX le hicieron elegir a su candidato, el hipertaquillero DiCaprio post-Titanic. McGregor se tomó aquello como una traición y no se han vuelto hablar hasta el día de hoy, en que, a saber cómo, han sellado un pacto por realizar la secuela de ‘Trainspotting’.

Me sigue resultando extraño que FOX impusiera a DiCaprio. Por una sencilla razón, y es que McGregor protagonizaría por entonces uno de los mayores terremotos taquilleros que, de paso, le harían introducir la cabeza en la maquinaria hollywoodiense a la que tanto había criticado. Si hay un rol que dio la fama absoluta ese fue el de Obi-Wan Kenobi en la Trilogía de precuelas de ‘Star Wars‘ que George Lucas realizó entre 1999 y 2005. No voy a entrar a hablar de cada una de ellas (soy fan de la Saga, dejémoslo ahí), y, aunque la calidad esté por debajo de lo esperado, lo cierto es que McGregor es de los puntos a favor que poseen. Su interpretación como un joven Alec Guiness fue más que correcta, y, además, protagonizaba los mejores momentos de cada entrega, demostrando, de paso, su habilidad blandiendo el sable láser. Aunque el propio actor se quejó del rodaje de cada película con el abusivo croma, lo cierto es que siempre ha defendido su lábor en ellas y la naturaleza familiar de las mismas (su tío, Denis Lawson participó en las clásicas), e incluso participó en la última entrega con una breve línea de diálogo.

Obin-Wan-Kenobi

© 20th Century Fox

Tras el éxito del Episodio I de Star Wars, McGregor (y su agente, no nos olvidemos de ellos) vio la oportunidad de entrar en Hollywood de una vez, y lo hizo participando en proyectos que tenían por nombre propio el de su director. Nos encontramos en la primera mitad del 2000 y, como un relámpago, el actor emerge protagonizando películas que resultan un éxito de crítica y público. Quizás las tres más memorables de todas ellas sean las dirigidas por tres directores tan personales como Baz Luhrman, Ridley Scott y Tim Burton. En 2001 fue el año de Nicole Kidman. O eso nos hicieron creer. Toda noticia y promoción en torno al vertiginoso y apasionado musical ‘Moulin Rouge!‘ giraba en torno a su persona. Sin embargo es McGregor quien levanta la película, sorprendiendo de paso con su capacidad para el musical. Para mi, él ha sido siempre la estrella del flm de Luhrmann, muy por encima de su, tan promocionada, compañera. Su rostro formó parte también del espectáculo bélico orquestado por Ridely Scott titulado ‘Black Hawk Derribado‘ (Black Hawk Down, Ridley Scott, 2001). Su personaje resultaba simpático por su situación de soldado afincado en administración que debe suplir a un compañero en una misión. Aunque su presencia es de las más secundarias, resulta encomiable su trabajo como hombre superado por las circunstancias. Por último protagonizaría la preciosa cinta Big Fish (Tim Burton, 2003), donde daba vida a la versión joven de Albert Finney de manera excelente. Pocas veces hemos visto un McGregor tan tierno y romántico. Por supuesto le seguiría dando tiempo a seguir actuando en otros films más independientes y a protagonizar la comedia romántica que homenajeba la guerra de sexos al más puro estilo Rock Hudson y Doris Day ‘Abajo el Amor‘ (Down with Love, Peyton Reed, 2003).

En la segunda mitad del 2000 encontramos más altibajos en su curriculum. Es curioso como, tras despotricar años atrás del sistema de Hollywood, y en especial de las americanadas patrioteras, aceptará ponerse a las órdenes de Michael Bay. Y más aún cuando lo hizo para protagonizar el mayor fracaso de la carrera del director, lo cual perjudicaba a McGregor, quien fuera de Star Wars no veía mucho éxito taquillero. Con sus errores y sus plagios a otros films, ‘La Isla‘ (The Island, Michael Bay, 2005) no deja de ser una cinta simpática, superior a otras del propio Bay, quien sigue con su machacón estilo videoclipero haciendo lucir como modelos a McGregor (por partida doble) y a la preciosa Scarlett Johansson. De ésta etapa seguramente lo más reseñable sea esa actualización del relato de Caín y Abel de manos de Woody Allen titulada ‘Cassandra´s Dream‘, en donde compone un personaje amoral impulsado por la avaricia bastante convincente. También destaca su interpretación como pareja sentimental de Jim Carrey en ‘Phillip Morris, Te Quiero‘ (Phillip Morris, I Love You, Glen Ficarra & John Requa, 2009). ‘Los Hombres que miraban fijamente a las cabras‘ resultó una ligera decepción, ya que lo que prometía ser una comedia marciana quedó en tierra de nadie, aunque me hace mucha gracia ver a Clooney hablando de los Jedi a McGregor. Y, cómo punto taquillero, citaría ‘Ángeles y Demonios‘ (Angels and Demons, Ron Howard, 2009), además porque comparte pantalla con un grande como es Tom Hanks, aunque sea en un producto que llega a rozar en el mejor de los casos lo correcto.

Lo-Imposible

© Warner Bros. Pictures

Viendo que no lograría la estrella taquillera de otros compañeros, decidió volver a fijarse en un cine más alejado del estilo de Hollywood. Así se pondría a las órdenes de Roman Polanski en la estupenda ‘El Escritor‘ (The Ghost Writer, 2010), dando vida a un escritor que es contratado como negro para escribir las memorias del Primer Ministro Británico. La cinta posee todo el sello Polanski, con la opresión y la paranoia tan presentes, e hizo que McGregor brillara hasta tal punto que ganó el Premio a Mejor Actor de la Academia de Cine Europeo. El otro film en que participó ese mismo año es otra pequeña joya. ‘Beginners‘ volvía a mostrar la vertiente intimista y melancólica de un McGregor que veía cómo su padre le declaraba que era gay a la par que debía enfrentarse a sus últimos días por culpa de la enfermedad. Christopher Plummer se llevó el Oscar que, como bien dijo, compartía gustosamente con su compañero de reparto, a la altura.

Beginners

© Universal Pictures

Si bien más allá de Star Wars no ha conseguido ser un actor taquillero, también es de justicia decir que protagonizó una de las cintas españolas más taquilleras de la Historia. En ‘Lo Imposible‘ (J.A. Bayona, 2012) daba vida a un padre de familia que sufre el terrorífico Tsunami que engulló Thailandia en 2004. Aunque su presencia disminuye en beneficio de Naomi Watts o Tom Holland hay que decir que protagoniza momentos tan dramático como el de la llamada telefónica. Fue el primer actor extranjero nominado al Goya como Secundario. Su presencia ha sido constante en las salas, aunque muchos títulos en los que ha participado fueran erróneos, o directamente infumables. Aún así siempre da cierta garantía ver su presencia en un film. El próximo año pinta prometedor. Dará vida a Lumiere en la, esperada, nueva versión de ‘La Bella y la Bestia‘, protagonizará la Tercera Temporada de ‘Fargo‘ dando vida a dos hermanos gemelos y volverá a dar vida a Renton en la esperada ‘Trainspotting 2‘. Quizás vuelva a recuperar el prestigio que ganó hace veinte años cuando nos convenció de ser un yonqui por cuyas venas corría más heroína que sangre. Yo personalmente así lo espero.

Acerca de Ramón Cervantes (18 Artículos)
Granadino que desde temprana edad se hizo amante del Séptimo Arte. Entiendo la vida en Blanco y Negro, como una película de los años 20. El Cine, además de arte y entretenimiento, es una ventana dónde poder vivir mil vidas, descubrir nuevos mundos y reflexionar acerca del nuestro.

1 Comentario en Ewan McGregor, el Rebelde Domesticado

  1. Gracias por el recuento de la filmografía de uno de los mejores actores de su generación.

    Y me encanta esa frase que el solia decir: “El éxito yo no lo mido en una taquilla, sino en las oportunidades que me brindan para poder seguir haciendo lo que mas me gusta” Algo asi

    Y el Oscar se ha tardado 20 años

    Me gusta

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