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X-Men: Apocalipsis

‘Líbranos de Bryan Singer’

Dirección: Bryan Singer | Guion: Simon Kinberg | Reparto: James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence, Oscar Isaac, Nicholas Hoult | Fotografía: Newton Thomas Sigel | Música: John Ottman | Basado en: Personajes creados por Jack Kirby y Stan Lee | Año estreno: 2016

Las luces de la sala se encienden y tras casi 2 horas y media de visionado, te diriges a la salida del cine. Mientras te alejas lentamente del olor a palomitas y el bullicio del resto de espectadores, una pregunta inunda tu mente: ¿qué es lo que acaba de pasar? Lejos de obtener una respuesta, el silencio de la noche te da la solución con elocuencia. Nada, eso es lo que ha ocurrido. Absolutamente nada. Porque 16 años después, aún seguimos a la espera de esa película que haga honor a todo el potencial que atesoran los X-Men. Y lo que es más grave, ‘X-Men: Apocalipsis’ no solo evidencia de una vez por todas la incapacidad de Bryan Singer de llevar un rico universo más allá de la mera presentación de personajes, sino que parece que le importe un carajo todo lo que nos está mostrando en la gran pantalla. Y eso sí que es imperdonable.

Pues como a Bryan Singer no le importa nada de lo que cuenta y se limita a estafar al espectador, no me molestaré por un momento de comentar el argumento que nos presenta en esta ocasión –si es que lo hay–. Me veo en la necesidad imperiosa de analizar no solo el film en sí, sino todo lo que podría ser y ojalá algún día sean las aventuras cinematográficas de la Patrulla X. Cuando a principios del actual milenio pudimos ver las dos primeras entregas, eran muchas sin duda las limitaciones y malas decisiones tanto de carácter narrativo como de enfoque de adaptación. Sin embargo, hay que reconocerle cierto mérito en cuanto a comparación con otras adaptaciones previas en el mundo del cómic. Podría decirse que Bryan Singer, a pesar de lo aséptico y excesivamente formal de su propuesta, había conseguido la primera adaptación digna de una historia de superhéroes, lejos del patetismo infantiloide del Batman de Tim Burton o el nivel de serie B de la mayoría de héroes que se acercaban a la gran pantalla. La presumible línea ascendente que debía eclosionar en la tercera entrega se vio interrumpida con la marcha de Singer del proyecto y lo que a la postre fue un lamentable espectáculo que violaba la esencia de la historia y los personajes; y malgastaba posibilidades argumentales cumbre de los cómics. Sin embargo, con ‘X-Men: Primera Generación’ una nueva luz se abría en el horizonte y con ella la promesa de que quizás podríamos acabar disfrutando de algo más potente aún en ‘X-Men: Días del Futuro Pasado’. Pobres ilusos de nosotros, porque el amigo Singer relevó al siempre estimulante Matthew Vaughn para convertir lo que podría haber sido la primera gran película de los X-Men en una entretenida y por momentos interesante cinta, pero que finalmente hacía de su falta de riesgo el factor clave para que no pasase de presumible historia puente hacia supuestas futuras mayores tramas.

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© 20th Century Fox

Sencillamente, o a Bryan Singer el talento no le da más de sí, o a la Fox no le da la gana darnos algo más que insinuaciones y pequeños bocados de emoción para alargar interminablemente el chicle de las mismas tramas y situaciones. Porque claramente lo que debía ser una posibilidad para reinventar personajes y las dinámicas entre ellos mismos merced al concepto de paradoja temporal, no es más que una excusa para repetir los mismos argumentos limitándose a rejuvenecer el reparto y reubicar algunos roles sueltos. Esta exaltación de la nada es aún más sangrante si tenemos en cuenta que para la ocasión se adaptaban las tramas de Apocalipsis, junto con Magneto, el gran villano de los X-Men. Son tantas las posibilidades narrativas con las que contaban para presentarnos que contemplar un espectáculo tan hueco e insustancial solo puede expresarse con rabia y desamparo. No contentos con no ofrecernos nada nuevo, desvirtúan hasta el ridículo a determinados personajes, siendo Magneto y Mística los más perjudicados. El primero, y a pesar de la labor del siempre entregado Michael Fassbender, recibe un tratamiento tan tópico y ridículo a la hora de atribuirle una motivación para participar en los planes de Apocalipsis, que uno de los personajes más fascinantes engendrados en Marvel queda reducido a un mero monigote movido por la mera sucesión de olvidables escenas. En cuanto a Mística, es indudable que el fulgurante éxito de Jennifer Lawrence hizo obligada una mayor participación y cuota de pantalla de su personaje. Pero mientras que en Dias del Futuro Pasado su presencia quedaba correctamente integrada y justificada en la trama, en esta ocasión presenciamos en cada una de sus apariciones una demostración de postureo consistente en repetir consignas y frases bien sonantes, para luego no hacer absolutamente nada más allá de convertir a Mística en un refrito mal parido de su protagonista en cierta saga juvenil de cuyo nombre no quiero acordarme.

No todo es horrible, ya que a nivel visual presenciamos algunas escenas de indudable espectacularidad e ingenio de acción. El problema es que al estar sustentadas en el lamentable guion de Simon Kinberg, no impactan en nosotros al nivel que podrían haberlo hecho. Por cierto, que a un tío con el infame historial de Kinberg como guionista le sigan dejando acercarse a un producto de este tipo es para hacérselo mirar –‘X-Men: La Decisión Final’, ‘Jumper’, ‘Esto Es la Guerra’, ‘Cuatro Fantásticos’… Yisus save us!!!–. Para concluir y dejar atrás este infierno, el que claramente debería alejarse también del universo mutante es Bryan Singer, quién en dos películas se ha encargado de dinamitar todas las posibilidades abiertas por Vaughn en la primera entrega de esta nueva tanda de cintas. Porque quién sabe, igual aún están a tiempo de salvar lo que queda de dignidad de los X-Men y, por qué no decirlo, quizás deban seguir los pasos del Hombre Araña y volver al hogar, dulce hogar.

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© 20th Century Fox

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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