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La Bruja

‘El terror primigenio’

Dirección: Robert Eggers | Guion: Robert Eggers | Reparto: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie, Harvey Scrimshaw, Lucas Dawson | Fotografía: Jarin Blaschke | Música: Mark Korven |  Año estreno: 2015

Existen arquetipos del género de terror que, en parte debido a sus numerosas encarnaciones y mutaciones -mutaciones, por otro lado, naturales- han perdido parte de su potencial para inquietar o fascinar, en algunos casos ganando otras cualidades en el proceso y en otros, simplemente diluyéndose. No es el caso de la figura de la bruja, mito al que el mundo del cine vuelve cada cierto tiempo y que, echando la vista atrás, ha salido mejor parado que otros como el monstruo de Frankenstein o el Hombre Lobo. Ejemplos recientes de esto son la estimable ‘Arrástrame al Infierno’ (Drag me to Hell, Sam Raimi, 2009) o la muy maligna ‘The Lords of Salem’ (Rob Zombie, 2012). Ahora llega a los cines ‘La Bruja’, opera prima del estadounidense Robert Eggers, que viene precedida por un clamor crítico que la ha elevado como la nueva gran esperanza del género.

Su premisa es sencilla: Mas puritanos que los puritanos, la familia de la joven Thomasin es expulsada de su aldea por diferencias religiosas y se instala en la linde de un bosque. Allí, a raíz de la desaparición del hijo menor, las sospechas de que Thomasin pueda ser una bruja comienzan a desgarrar a la familia. Este punto de partida podría llevarnos a pensar que estamos ante un film psicológico, que va a girar en torno a la pertinencia o no de los miedos religiosos, pero nada mas lejos. En los primeros minutos, asistimos al rapto del bebe de la familia por parte de una bruja que vive en el bosque. Esta escena, rodada con una imaginación y una economía de medios admirable, deviene en un momento aterrador, que marca el tono para el resto de la cinta. Durante todo el metraje, Eggers dosifica con inteligencia los momentos de horror, preparándolos, con un enfoque casi naturalista del día a día de sus personajes, consciente de que el carácter límite de su situación basta para poner la cabeza del espectador a trabajar. A esto ayudan las interpretaciones de un acertadísimo reparto y la espectacular fotografía de Jarin Blaschke.

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© Universal Pictures

Eggers, que ofrece en esta película un debut deslumbrante, juega con habilidad con todos los temas que se desprenden de su estimulante planteamiento, pero tiene la elegancia de no forzar un discurso, en un film que medra en su capacidad para sugerir. Así, va añadiendo elementos simbólicos y capas discursivas que, aunque a veces pequen de una excesiva erudición (al director se le adivina su pasión por Dreyer, entre otros) jamás distraen de un relato sólido y directo que sin embargo no esta exento de cierta cualidad onírica, en especial en su tramo final. Habiendo despejado las dudas sobre la parte sobrenatural en los primeros cinco minutos, la película podría bien ser un estudio sobre los efectos de la histeria religiosa -que aunque a veces parece ser un influjo de las fuerzas que atacan a los protagonistas, se siente muy real- pero también pone el acento en la fragilidad de las estructuras sociales cuando se enfrentan a la naturaleza salvaje. En el centro de ese conflicto, Eggers sitúa con bastante mala baba a Thomasin, la hija adolescente, que resulta la menos permeable a los delirios religiosos, aunque también actúa como catalizador de todos los males de la familia.

Si habéis seguido la trayectoria de ‘La Bruja’ desde su estreno en Sundance, posiblemente habréis leído muchos comentarios hiperbólicos sobre ella. Personalmente, considero que puede ser terapéutico apearse de esta tendencia de catalogar cada película de terror relevante como “La mejor de la década”. Opiniones como esa, no hacen mas que abundar en ese mito del género de terror como un erial, que cada muchos años produce alguna perla, una anomalía dentro de un mar de mediocridad que merece que condescendamos en rescatarla. El caso que nos ocupa no es una excepción, y no están faltando voces que prefieren ubicarla fuera de los márgenes de su género, aludiendo a su sutileza y a su portentosa atmósfera. Que no os engañen: ‘La Bruja’ es terror puro, en su máxima expresión. Es visceral, transgresora y profundamente inquietante, pero, ante todo, es una película excelente.

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© Universal Pictures

 

Acerca de Davor Padilla (17 Artículos)
Davor Padilla vende discos y películas. A veces también ve alguna y discute enérgicamente sobre ella. Planea mudarse a una piña en el fondo del mar, pero entre tanto vive en Sevilla.

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