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La Noche del Cazador

‘Un lobo con piel de cordero’

Dirección: Charles Laughton | Guion: James Agee | Reparto: Robert Mitchum, Billy Chapin, Sally Ann Bruce, Shelley Winters, Lillian Gish | Fotografía: Stanley Cortez | Música: Walter Schumann | Basado en: La novela homónima de David Grubb | Año estreno: 1955

Los niños son frágiles y necesitan ser protegidos del mal de este mundo. Esa es la idea principal que planea sobre ‘La Noche del Cazador’, sin lugar a dudas una de esas películas que podemos etiquetar como cine de culto. El motivo principal es que a pesar de que hoy en día es considerada un clásico de calidad indudable, en su época tuvo muy mala recepción, hasta el punto de que supuso la primera y única ocasión en que el actor británico Charles Laughton se puso detrás de las cámaras. Una verdadera lástima, ya que su debut en la dirección es una hipnótica y fascinante historia sobre la eterna lucha entre el bien y el mal.

La historia nos sitúa tras un atraco en el que Ben Harper ha matado a dos personas para lograr hacerse con un sustancioso botín, el cual entrega en secreto a sus dos hijos pequeños antes de ser arrestado. Durante su confinamiento en prisión a la espera de ser ejecutado compartirá celda con un siniestro predicador que responde al nombre de Harry Powell –interpretado de manera colosal por el siempre infravalorado Robert Mitchum–, el cual tras oír a Harper hablar del dinero en sueños, intentará a su salida de la cárcel hacerse con él a cualquier precio. Resultaría imposible imaginar esta historia sin la presencia de Mitchum, perfecto en su papel de antagonista y símbolo de la maldad y la codicia pura. Desde el primer momento que lo vemos en pantalla nos resulta evidente su carácter malicioso, algo que no hace sino aumentar la frustración del espectador ante la incapacidad de aquellos que interactúan con él para ver su verdadera condición, oculta a ojos de la sociedad debido a su aparente oficio de predicador. De esta manera se produce una conexión emocional inmediata con John, hijo mayor del atracador y que desde un comienzo será el único que sospeche de las verdaderas intenciones del predicador Powell.

La Noche del Cazador

© United Artists

No todo es perfecto en la cinta, ya que nos encontramos con fallos esperables al tratarse de la primera vez como director de su responsable. Más allá de algunos cortes abruptos en la continuidad y fluidez entre determinadas escenas, quizás el principal error sea la escena con la que comienza la película, la cual limita las posibilidades de duda razonable con respecto al personaje de Mitchum, amén del innecesario y excesivamente literal discurso posterior de su inquietante personaje. Sin embargo, estos pequeños defectos se ven menguados por lo atrapante del relato, sustentado por un formidable uso de la tensión latente entre los personajes y por lograr transmitirnos esa sensación de amenaza casi sobrenatural que supone el predicador. Si antes incidía en que gran parte de los méritos de esta película recaen sobre la excelsa caracterización de Robert Mitchum, la parte restante podríamos atribuírsela en gran medida a su dirección de fotografía. De la mano de Stanley Cortez asistimos a toda una exhibición del uso de las sombras digno de la mejor tradición del expresionismo alemán. No puedo evitar recordar ‘M, el Vampiro de Düsseldorf’ (‘M’, Fritz Lang, 1931), cinta con la que comparte no pocas virtudes estéticas e incluso temáticas. La diferencia es que mientras que en el film de Fritz Lang, el personaje del asesino interpretado por Peter Lorre era un tumor a extirpar de la sociedad, en el caso de Harry Powel no es sino la consecuencia directa de una sociedad decadente y ambiciosa en la que los inocentes no son más que corderitos a merced del lobo hambriento. Tampoco es nada desdeñable la partitura de Walter Schumann, que ejerce de estupendo acompañamiento sonoro a las inquietantes imágenes. Todo ello contribuye en su conjunto a mostrarnos un mundo terrible y desolador, una realidad de auténtica pesadilla.

Si por algo ‘La Noche del Cazador’ ha logrado perdurar no es solo por ser un más que eficaz relato de algo tan universal, como la resistencia de la luz a ser engullida por la tenebrosa oscuridad. Son tantos los palos que Laughton pretende tocar en la cinta que quizás resultase demasiado atrevida para el gusto cinematográfico de la época. Pocas historias mezclan géneros de manera tan perfecta, moviéndose por momentos del drama sobre la depresión económica a la fábula religiosa pasando por el terror y el cine negro. Un cautivador relato que nos recuerda que el mal siempre acecha y debemos mantenernos alerta, ya que puede adoptar cualquier forma posible e incluso infectar nuestra propia alma con el virus de la codicia.

La Noche del Cazador

© United Artists

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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