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Aquellas Maravillosas Persecuciones (Parte 1)

Me gustan los coches y las motos, me gusta la velocidad. Por ese motivo este artículo va a tratar acerca de las persecuciones más conocidas en la historia del cine, ya sea a bordo de un coche, de un camión, de una moto, de un helicóptero, andando o sobre esquíes. El caso es que un personaje va a perseguir a otro –quizá hasta la muerte de uno de los dos– en un medio de transporte más o menos actual. Vamos a comprobar que los perseguidos suelen ir en desventaja con respecto al que los persigue, incluso llegando a ir desarmados –hay que aportarle algo de misterio al asunto–. Si tenéis que huir, ¡no elijáis tan mal momento para olvidar el arma!

Voy a empezar hablando de las persecuciones típicas, entre un coche y otro. Sin duda, aquí he de nombrar la obra maestra de Peter Yates, ‘Bullit’ (1968) –de la que ya realicé una crítica anteriormente–. Esa mítica persecución por las calles de San Francisco se me ha quedado grabada en la retina y es imposible que la olvide por más que pasen los años. Si bien la película es una joya, la persecución de diez minutos la corona. Parte de cierto aire de intriga –el que emana de la película hasta ese momento– para después estallar estrepitosamente mostrándonos una persecución que va en contra de cualquier norma conocida o por conocer. ¿Cómo puede el perseguidor alcanzar al perseguido si su coche tiene bastante menos potencia? –el Mustang GT 390 de Steve McQueen era menos potente que el Dodge Charger de los delincuentes–. Misterios sin resolver.

© Warner Bros. Pictures / © Seven Arts

© Warner Bros. Pictures / © Seven Arts

Seguro que todos habéis visto alguna vez el largometraje ‘Ronin’ (‘Ronin’, John Frankenheimer, 1998), en el que Robert De Niro y Jean Reno, después de errar en su intento de derribar el vehículo el cual persiguen, se ven obligados a perseguirlo a toda velocidad a través de las estrechas calles de Niza. Si estás cansado y necesitas una buena dosis de adrenalina, te recomiendo encarecidamente que visiones esta película, en concreto la persecución. Eso sí, si después te deja con ganas de más, no compruebes si existe la segunda parte, ya te adelanto que no. El velocímetro ronda los 200 km/h en varias ocasiones, con Reno al volante y DeNiro empuñando fusiles de alto calibre. Sólo por ver coincidir a estos dos actores merece la pena la película, que no pasa desapercibida ni será olvidada por muchos años que pasen. La persecución no es tan buena como la de ‘Bullit’, pero no recuerdo ninguna otra en los últimos años que me haya gustado tanto como esta.

© Metro-Goldwyn-Mayer / © United Artists

© Metro-Goldwyn-Mayer / © United Artists

Hasta aquí todo ha sido más o menos sencillo: un coche persigue a otro y como mucho va a haber un par de disparos para tratar de convencer al perseguido de que pare el coche. Sin duda puede ser mucho peor. Por ejemplo, en el caso de que te siga un camionero chalado por las carreteras americanas en plena década de los setenta. Esta es la situación que hubo de sufrir Dennis Weaver en ‘El Diablo sobre Ruedas’ (‘Duel’, Steven Spielberg, 1971) a bordo de un Plymouth Valiant que no alcanzaba más de 160 km/h de los de entonces –si bien es una cantidad más que decente, recordaré que cualquier Cadillac de la época llegaba a esa velocidad con suficiencia–. Quizá de forma escrita no se pueda palpar la tensión que se siente cuando visionas el film, así que he de mencionar la tremenda ansiedad que siente el protagonista cuando está en un bar tratando de identificar al camionero que trata de acabar con su vida, y todo provocado por el adelantamiento del coche al camión. Al espectador lo tiene en un estado de alerta permanente, debido a que hay partes de la persecución en las que no sabes por dónde va a salir el camión. Con bastante suerte, el protagonista pudo escapar de su perseguidor a duras penas y contar este dificultoso viaje.

© Universal Pictures

© Universal Pictures

También a Patrick Swayze –en paz descanse– le hicieron la vida imposible Meat Loaf –prefiero que se dedique a cantar únicamente– y varios secuaces suyos en ‘Black Dog’ (‘Black Dog’, Kevin Hooks, 1998). El desaparecido intérprete tejano dio vida a un antiguo camionero de buena fama que debe llevar un cargamento hasta su destino. Lo que no imaginó al aceptar el trabajo es que su propio empleador va a querer que la carga no llegue: varios camioneros parten en busca del personaje interpretado por Patrick con la esperanza de que este renuncie a la tarea. De esta película, que es de una calidad muy baja, me quedo con el título. No sé si el gusto por el rock de Meat Loaf posibilitó que tomara el nombre de la conocida canción de Led Zeppelin, pero está claro que mejor no lo hubiera hecho –la canción es de calidad y la película no–. Esta persecución puede llegar a ser pesada y hasta tediosa, teniendo en cuenta que el gran volumen de los trailers provoca que la cámara tenga que estar en constante movimiento y no pueda captar demasiados momentos de interés.

© Universal Pictures

© Universal Pictures

Hemos hablado de camión siguiendo a coche y camión siguiendo a camión y seguramente vosotros hayáis pensado en una escena mítica de una de las películas más importantes de los noventa. Me refiero a la persecución del camión de Robert Patrick sobre la Harley-Davidson de Arnold Schwarzenegger en ‘Terminator 2: el Juicio Final’ (‘Terminator 2: Judgement Day’, James Cameron, 1991), de la que este último y Edward Furlong salen prácticamente ilesos. Arnold, esta vez, hace del cyborg que debe proteger a John Connor –en la anterior debía asegurar su no existencia–, a quien lleva tratando de alcanzar durante unas horas. Finalmente lo consigue a bordo de una chopper sorteando todas las dificultades que se le presentan por el camino, entre ellas colarse entre un muro y el camión conducido por Robert Patrick. Entre estas secuencias y la canción You Could Be Mine de Guns ´N´ Roses, que suena unos minutos antes, James Cameron realizó su obra maestra y nos dejó con ganas de más.

© TriStar Pictures

© TriStar Pictures

También hay persecuciones en las que el protagonismo se lo llevan estos vehículos a dos ruedas. Por ejemplo, ‘Misión: Imposible II’ (‘Mission: Impossible II’, John Woo, 2000) enfrenta a Tom Cruise con Dougray Scott y lo hace de la mejor forma, con una persecución entre dos motos de carretera que finaliza cuando ambos deciden estrellar la una contra la otra y saltar de las mismas para enfrentarse cuerpo a cuerpo. No sé quién se esforzó más por dinamitar este proyecto, si Tom o John Woo, pero lo cierto es que es la peor de toda la saga con diferencia. En gran medida por las persecuciones tan poco elaboradas como la que he descrito anteriormente –la palma se la lleva la persecución del comienzo del film, en la que Cruise y Thandie Newton se tantean a bordo de dos deportivos descapotables–.

© Paramount Pictures

© Paramount Pictures

Algunos años antes Harrison Ford había tenido que huir con su padre en la ficción Sean Connery en una moto con sidecar de un puñado de nazis que querían apresarlos para llevarlos ante la “justicia”. ‘Indiana Jones y la Última Cruzada’ (‘Indiana Jones and the Last Crusade’, Steven Spielberg, 1989) no sólo incluyó la persecución en moto, sino que añadió varias más: caballo persigue a caballo, lancha a lancha, avioneta a avioneta –dejándonos algunas secuencias memorables en la Playa de Mónsul– un caballo a ¡un tanque! Sí, como leéis. En todas –excepto la última– Ford es perseguido y esto hace que su comportamiento cambie radicalmente –y el nuestro también–. Pasa de ser tan tranquilo como el profesor de Universidad al que da vida a sacar de quicio a su propio padre. Si Harrison Ford se había ganado estar entre el elenco de estrellas de acción en los ochenta y noventa no fue únicamente por haber participado en la saga ‘Star Wars’, sino porque participó en algunos de los títulos más importantes de ambas décadas al margen de la conocida saga.

© Paramount Pictures

© Paramount Pictures

Recuerdo que ha habido hasta persecuciones sobre esquíes. ¿Cuándo? Pues si sois fans de la saga de James Bond, como yo, recordaréis que para la película ‘La Espía que me Amó’ (‘The Spy Who Loved Me’, Lewis Gilbert, 1977) Roger Moore tuvo que lidiar con unos rusos bastante poco amistosos que querían acabar con el espía inglés en la zona montañosa de los Alpes austríacos. Si no fuera porque el bueno de Roger ya había envejecido bastante y usaba dobles hasta para subirse al coche, la persecución hubiera resultado mucho más interesante. No obstante nos quedaremos con las magníficas vistas mientras va descendiendo la ladera de la montaña sobre esquíes y a altas velocidades. Obviamente es algo que no es apto para cardíacos –o para los que padecen vértigo como un servidor–. Aún así, obviamente resultó ileso, por esa época James Bond no recibía daño, han tenido que pasar muchos años para que el espía ensucie su caro traje.

© United Artists

© United Artists

En un primer momento pensé hacer un reportaje de una sola parte. Conforme iba escribiendo me percaté de que me iba a dar para hacer otra parte más –y de que me apetecía–. Por lo tanto, en unos días vais a poder leer un poco más acerca de aquellas persecuciones memorables que jamás se van a repetir. ¡Hasta la próxima!

Acerca de Joaquín Guerrero (35 Artículos)
Graduado en Información y Documentación por la Universidad de Granada. Además, desarrollador de aplicaciones informáticas. Me gusta el cine -obviamente-, la música -rock y heavy-, montar en moto y salir con amigos. También me gusta la cerveza alemana...

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