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James Mason, el Villano Olvidado

El cine británico ha influido enormemente en la industria cinematográfica durante los últimos cien años. Este hecho es irrebatible: podría nombrar cientos de personajes ilustres como directores, actores o actrices, películas, guionistas o compositores británicos y hablar de cada uno de ellos en no menos de diez páginas –y seguramente me dejaría una alta cantidad de asuntos por tratar–.

Pues bien, uno de estos importantes personajes fue James Mason. Este actor fue uno de los primeros grandes actores británicos que destacó en el cine gracias a su imponente presencia y su indiscutible personalidad, lo que posibilitó que participara en muchísimos proyectos dando vida tanto a héroes como a villanos.  Como todo buen actor inglés destilaba un aire de galán que siempre venía muy bien para cualquier tipo de película que tenga la etiqueta de “cine clásico”. Siempre muy bien vestido, de etiqueta, dio vida a personajes tremendamente complejos que tenían una personalidad muy fría, siempre en contacto con otros pero guardando las distancias con gran prudencia.

© Warner Bros. Pictures

© Warner Bros. Pictures

Al igual que otros grandes intérpretes de su época, empezó su carrera artística como actor de teatro. A principios de la década de 1930 comenzó a actuar en el conocido teatro londinense The Old Vic, donde fue adquiriendo gran reconocimiento y le permitió convertirse en uno de los actores con un futuro más prometedor. En poco menos de diez años pudo dar el salto a la gran pantalla e incorporarse a algunas de las más importantes producciones de la época, como por ejemplo ‘El Prisionero de Zenda’ (‘The Prisoner of Zenda’, Richard Thorpe, 1952) o ‘Julio César’ (‘Julius Caesar’, Joseph L. Mankiewicsz, 1954).

No obstante, no fueron estos títulos los que lo catapultaron al estrellato, sino que fue ‘Ha Nacido una Estrella’ (‘A Star Is Born’, George Cukor, 1954) la obra que permitió que James –no sólo a él, sino que a su compañera de reparto Judy Garland también le vino muy bien– fuese muy solicitado para cualquier tipo de producción. Esta magnífica actuación, en la que interpreta a un actor en decadencia por culpa de sus adicciones, le permitió llevarse el Globo de Oro como mejor actor en la gala celebrada en 1955.

Dos de los personajes más importantes a los que dio vida provienen de la adaptación de dos de las novelas más conocidas de Julio Verne. En ‘Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino’ (‘20.000 Leagues Under the Sea’, Richard Fleischer, 1954) interpretó fabulosamente al Capitán Nemo, plasmando en pantalla su arrogancia y autoridad con absoluta perfección y generando gran respeto al espectador. En ‘Viaje al Centro de la Tierra’ (‘Journey to the Center of the Earth’, Henry Levin, 1959) –de la cual realicé la crítica hace unas semanas– interpretó a Sir Oliver Lindenbrook –en la novela el apellido es distinto–, un profesor de la Universidad de Edimburgo que realiza un importante hallazgo y debe partir hacia Islandia.

© Buena Vista Distribution

© Buena Vista Distribution

Tuvo el privilegio de trabajar con dos de los más ilustres directores de la época: Sir Alfred Hitchcock y Stanley Kubrick. En la obra en la que le dirigió Hitchcock tuvo que medirse a uno de los grandes actores del siglo XX, Cary Grant, y lo cierto es que lo hizo fenomenal, ‘Con la Muerte en los Talones’ (‘North by Northwest’) puso de manifiesto que ser villano le sentaba fenomenal. También participó en ‘Lolita’ (‘Lolita’), dirigida por Stanley Kubrick y basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov, dando vida a un novelista falto de escrúpulos interesado en una menor de edad.

Paradójicamente, protagonizó ‘La Caída del Imperio Romano’ (‘The Fall of the Roman Empire’, Anthony Mann, 1964) y su carrera empezó a decaer progresivamente. En 1964 él ya había cumplido los 55 años de edad y, a pesar de tener bastantes años de carrera por delante, pareció que tenía poco que ofrecer. Todos los títulos en los que participó en adelante fueron títulos menores, no adquirieron tanta importancia como las anteriores en las que había participado.

Fue nominado en más de una ocasión en los premios Óscar pero no pudo hacerse con ninguna estatuilla. Muchos otros actores tuvieron más suerte que él en este sentido. Esto puede deberse a la gran cantidad de películas en las que apareció,  quizá si hubiera aparecido en menor cantidad de producciones –solía aparecer en 2 o 3 títulos por año–, sus actuaciones se hubieran mantenido todas a muy bien nivel y no hubieran experimentado decaída.

© Metro-Goldwyn-Mayer

© Metro-Goldwyn-Mayer

Al comienzo de su carrera eligió papeles en los que hacía de villano, con los que se dio a conocer a lo largo y ancho del planeta. Le alcanzó la fama a un alto coste: se le encasilló en ese tipo de personajes. Podría haber consolidado ese perfil y convertirse en uno de los villanos por antonomasia del siglo XX –como sí logró Peter Cushing–, pero no sucedió así. Quiso convertirse en uno de los actores top de la época, pero no lo pudo conseguir. Ya era demasiado tarde para cambiar.

A pesar de colaborar con los directores más laureados de la época, esto no le ayudó a obtener en las distintas ceremonias el reconocimiento que sí tenía en la gran pantalla. No es un actor especialmente recordado en la actualidad y creo que, quizá, en la época actual hubiera sido más fácil que destacara –ahí está Colin Firth, un actor que hasta hace unos años no había sido valorado igual– y adquiriese el reconocimiento y la fama que merece.

En definitiva, James Mason fue un actor único. Podemos visionar sus películas más conocidas –además de las que no lo son– y nos daremos cuenta de su gran importancia delante de la cámara. Pareció que absorbía cada segundo en pantalla y que todo lo que lo rodeaba era secundario. Esa imponente presencia y esa gesticulación tan vacía le convertían en el personaje más odiado del reparto. Sin duda alguna, es uno de esos actores que hay que reivindicar antes de que pase al olvido inmerecidamente.

© Paramount Pictures

© Paramount Pictures

Acerca de Joaquín Guerrero (35 Artículos)
Graduado en Información y Documentación por la Universidad de Granada. Además, desarrollador de aplicaciones informáticas. Me gusta el cine -obviamente-, la música -rock y heavy-, montar en moto y salir con amigos. También me gusta la cerveza alemana...

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