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Orphan Black T.2

‘No todo iba a ser Maslany’

Showrunner: Graeme Manson y John Fawcett | Dirección: John Fawcett, T.J. Scott, Helen Shaver | Guion: John Fawcett, Alex Levine, Karen Walton | Reparto: Tatiana Maslany, Evelyne Brochu, Jordan Gavaris, Kristian Bruun, Dylan Bruce | Música: Trevor Yuile | Año estreno: 2013

El pasado mes de febrero nos hicimos eco en Última Toma de la primera temporada de la trepidante historia que nos propone ‘Orphan Black’ desde su premisa –puedes leer el post aquí en el que resaltamos, entre otras cosas, las múltiples y maravillosas interpretaciones de Tatiana Maslany–. A grandes rasgos, la producción entre Estados Unidos y Canadá que emite BBC America, sigue la tónica que marca en su primera tanda en cuanto a niveles de acción y a la construcción de los personajes. Las tramas son aún más locas y acentúan dos puntos importantes: por un lado, aumentan considerablemente los toques de humor –aquí Alison (Tatiana Maslany) es crucial y está perfectamente arropada por Félix (Jordan Gavaris) y su marido Donnie (Kristian Bruun)– y, por otro, hacen hincapié en cuestiones relacionadas con la identidad sexual, la paternidad y ser mujer, bien mostradas en el primer conjunto de capítulos y mejor exploradas en este segundo.

El colectivo LGTB (Lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) puede estar satisfecho con su representación en la serie, ya no porque se profundice en estas cuestiones –que apenas se hace y cuando se hace no es relevante– sino por la naturalidad con la que se muestra al colectivo –a excepción de la B por la falta de personajes bisexuales–. La orientación sexual de Cosima es archiconocida y protagoniza una de las historias secundarias más interesantes de la serie junto con Delphine (Evelyne Brochu), al igual que la de Félix, el hermano de Sara, ya presentado en la primera temporada pero que cobra especial importancia en esta segunda –y no exclusivamente por sus intereses sexuales–. A estos tres personajes se les suma Tony, un clon transexual cuya importancia en la trama es irrelevante pero cuya apariencia plantea cuestiones interesantes tales como la desvinculación de los conceptos de orientación e identidad sexual, pues ser un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer no implica que, una vez hecha la reasignación de género, se tienda a la heterosexualidad sino que es un proceso mucho más complejo donde entran en juego muchos factores.

Orphan Black

© Space / © BBC America

Otros conceptos persistentes a lo largo de esta temporada van a ser los de paternidad y modelos de familia –mono y biparentales– así como una amplia gama de mujeres que son madres de los modos más diversos. La madre más parecida al sentido canónico del término es Sara cuya hija, Kira, es fruto de una relación caótica del pasado y se hace cargo en solitario –aunque el padre aparecerá–, no obstante, la ciencia no ha intervenido en el proceso.

En estos retratos de la maternidad encontramos a mujeres que gestan óvulos ajenos, otras que no gestan pero que dan los óvulos, madres adoptivas, personajes frustrados por la imposibilidad de experimentar la maternidad así como los propios padres del proyecto LEDA que, al fin y al cabo, tienen una responsabilidad para con los resultados del mismo, ergo se sienten padres de alguna manera de las clones. Además, entre tantos modelos, hay una reflexión constante sobre la familia elegida y cómo nos condiciona en nuestras experiencias, así como la importancia de ésta frente a la biológica.

Orphan Black

© Space / © BBC America

Uno de los elementos que más ha caracterizado a esta serie a lo largo de su primera temporada y que se intensifica en esta segunda es la contraposición de conceptos y valores de forma, ya que podemos ver a personajes en conflictos tan interesantes como el clásico de entre fe y ciencia, cuando Cosima, al borde de la muerte, cree ver a Delphine y lo interpreta como una experiencia mística. Además, deambulan por la serie los proletianos y su peculiar manera de entender la ciencia dentro del seno religioso. Otro de los grandes conflictos –y éste es inherente a la propia existencia de la serie– es el de la lucha titánica de la ética contra la ciencia. ¿Hasta dónde es justificable llegar en pos del avance de la ciencia? ¿Qué haría el ser humano en caso de tener en sus manos la evolución autodirigida que se plantea en esta segunda temporada? Sin embargo, al margen de todo esto pero con muchos conflictos tan interesantes como divertidos, encontramos a Alison, que está apartada de la lucha de las clones contra LEDA y Rachel. Su personaje empieza a cobrar vida propia alejada de sus hermanas y se va corrompiendo de a pocos, sorbo a sorbo, desde que se acuesta con el marido de su vecina hasta que encubre el asesinato involuntario de Donnie, pasando por el centro de desintoxicación, cada paso que da es tan erróneo como divertido y esto se convierte en uno de los puntos más fuertes de la serie así como en un mecanismo de alivio para la acción –que sigue siendo persistente y atractiva–.

En definitiva, la segunda temporada de ‘Orphan Black’ tiene aún más atractivos que la primera tanto por la multiplicidad de sus personajes como por los toques de humor que hacen que la serie, además, sea más diversa en cuanto a sus géneros. Ahora, los adictos a la serie, tenemos diversión y entretenimiento a partes iguales.

Orphan Black

© Space / © BBC America

Acerca de Laura Pacheco (29 Artículos)
Adicta a las series, al cine y a los viajes. Soy un desastre ordenado.

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