Últimos Artículos:

La Industria de Series Británica, Dios Salve a la Reina

Reino Unido no debería estar ocupado “salvando” a su Reina, tiene muchas más cuestiones en las que recrear su mérito, en este caso, en materia audiovisual. Nuestro querido país del viejo continente ha ofrecido durante muchísimo tiempo una desbordada capacidad artística y de creación industrial. Es un país con demasiados siglos de tradición, cuna de las tragedias William Shakespeare y su The Globe; seno del teatro isabelino. No es extraño que en un ambiente tradicional que ha creado una imagen durante siglos, la industria cultural acabase pecando de conservadurismo y mantuviera los ideales más arraigados en su producción para que otros países fuesen los innovadores; sin embargo, han sido quienes han cambiado el paradigma de la producción de series para su consumo a nivel mundial.

Tal y como ocurrió la invasión británica, movimiento musical que llevó a artistas de Reino Unido a tener un éxito sin precedentes en Estados Unidos, la cotización de los artistas europeos está en alza en el país de los blockbusters. Si desde hace años hubo un desembarco de actores como Christian Bale, Daniel Craig, Sean Connery, Colin Firth o Anthony Hopkins, a estos se unen la nueva sangre de Eddie Redmayne, Tom Hardy o Benedict Cumberbatch. Ser británico está de moda y junto a los directores y actores que se labraron un nombre en su país de origen hasta llegar a Hollywood, llegaron sus ideas en cuanto al modelo de producción.

© BBC

© BBC

Se está comenzando a hacer series de otra forma. El modelo familiar se ha perdido. Ya no se espera llegar a tanto público como sea posible, no se busca el deseable PG (Parental Guidance) que marca una producción televisiva para todos los públicos. Se está fomentando la producción por segmentación de perfiles de gustos. Las series se han vuelto temerarias. Pero las productoras no son tontas, no aceptan cualquier riesgo económico por que sí, son empresas y las empresas funcionan porque hay dinero detrás de ellas para poder conseguir más dinero con su producción. ¿Dónde está el truco que permite que este modelo de series sea válido?

El truco es que no hay truco. El modelo es simple, solo hay que reducir lo que se quiere contar al mínimo necesario para contar la historia. Conseguir aunar en pocos episodios todo lo que se debe contar en la temporada que se se quiere producir. Más allá de este modelo de creación limitado en el tiempo, no existe más diferencia. El modelo de series entre 10 y 14 episodios por temporada consigue recompensar a nivel crítico el esfuerzo de las personas detrás de la creación de la serie. Se pierde la obligación de rellenar guiones hasta completar un total de 25 episodios como se estaba haciendo hasta ahora en las grandes series norteamericanas. Esto consigue eliminar cualquier trama de relleno y poder ir al grano con lo que se quiere contar, lograr tener al espectador enganchado sin perderle como público objetivo durante la serie, ya que la misma no va a durar más de 3 meses. Esta estrategia junto al cuidado de quienes no pueden ver las series en televisión marca la diferenciación.

Las redes sociales son también un eje importante para mantener unido al público. Voy a poner un ejemplo nacional. ‘El Ministerio del Tiempo‘ ha adoptado el modelo británico –aunque olvidándose de reducir la producción de cada episodio a un máximo de 45 minutos, no todo es siempre perfecto–. Junto a este modelo de pocos episodios por temporada ha creado un universo transmedia alrededor de la serie que convierte los episodios en un evento social que parece no ser más que una pieza más de un puzzle que se completa con Twitter, Facebook o hasta con Whatsapp. Ahora mismo el público no está en la audiencia de un episodio, sino en cómo los productores detrás de una serie demuestran que quieren cuidar a su público dándoles la oportunidad de ser parte de su creación y no solo un mero espectador pasivo.

© FX

© FX

Junto a la limitación de episodios y el cuidado de los espectadores más allá de ser simples “espectadores”, está ya mencionado concepto de la segmentación de los espectadores. En las islas nos ofrecen el drama de mafias ‘Peaky Blinders‘ (Steven Knight, 2013), la detectivesca ‘Sherlock‘ (Steven Moffat y Mark Gatiss, 2010), la sátira cómica de ‘The Thick of It‘ (Armando Iannucci, 2005) o el humor más absurdo en ‘The Office‘ (Ricky Gervais, 2001). Ninguna de estas series tiene la intención de reunir a la familia delante de la pantalla, son series que desde un principio están creadas para cubrir un interés ocioso concreto. Este método de contar historias sin más intención de que sean buenas historias las hace estar entre las series británicas más alabadas por críticas y público. Son series con temporadas cortas y un cuidado absoluto de cada uno de los episodios que conforman tales temporadas –aunque nadie es perfecto, toda serie tiene momentos bajos–. La baja producción permite que las empresas detrás de estas creaciones no gasten demasiado dinero en rodajes amplios a cambio de ser más atrevidas a nivel narrativo sin tener que pensar en llegar a la mayor cantidad posible de público objetivo. Sin embargo, en un futuro estas series con poca audiencia se verán recompensadas por premios, venta a varios mercados internacionales, merchandising y posibles reediciones para compra o emisión en plataformas de pague por ver.

Y es en estas plataformas donde llegan las bondades del modelo. En Estados Unidos el gasto económico en cine y series es mucho mayor, por tanto cualquier modelo exitoso será magnificado hasta dejar boquiabiertos a los espectadores en su industria audiovisual. Esta nueva estructura ha arraigado gracias a la aportación de HBO con ‘True Detective‘ (Nic Pizzolatto, 2014), ‘Treme‘ (David Simon y Eric Overmyer, 2010) o ‘Juego de Tronos‘ (David Benioff, D. B. Weiss, 2011); se une FX con ‘Louie‘ (Louis C. K., 2010), ‘Fargo‘ (Noah Hawley, 2014) e ‘Hijos de la Anarquía‘ (Kurt Sutter, 2008); Showtime con ‘Shameless‘ (Paul Abbott, 2011) y hasta la ‘Mr. Robot‘ (Sam Esmail, 2015) de USA Network; algunas de las mejores series de los últimos años. Pero el ejemplo que ha llegado de forma internacional a todos los hogares ha sido el de Netflix. Ellos no solo ofrecen lo mismo que ofrecen todos estros otros canales, sino que lo hacen en un modelo de pago por ver que ha arraigado en muchos hogares a nivel mundial. Ellos son la bandera del modelo británico en la creación de series con casi cualquier ejemplo de su catálogo. Han convencido al resto de hogares que es mejor ver cada temporada 10 episodios con una calidad constante que 25 con altibajos. Parece que el modelo de Netflix será el que se usará en los próximos años, viendo los movimientos que está haciendo por ejemplo Amazon.

No hay que olvidar que todo modelo industrial tiene sus problemas, pero si bien hasta ahora no significa que seguir el estilo británico convierte su serie en imprescindible, es ejemplarizante cómo ha conseguido echar raíces a nivel mundial y ha colocado a las series que siguen este modelo en los puestos más altos de Emmy o los Globos de Oro. No sabemos si los beneficios que producen este modelo lo hace estable, pero sí podemos llegar a entender que el tiempo que dure, será un tiempo en el que los espectadores estaremos disfrutando de grandes obras sin tener que soportar el tedioso relleno.

© USA Network

© USA Network

Acerca de Daniel Andana (28 Artículos)
Vivo entre los héroes, el espacio, las falsas realidades y los viajes en el tiempo. Amante del audiovisual en todas sus artes y formas.

1 Comentario en La Industria de Series Británica, Dios Salve a la Reina

  1. Si bien estoy de acuerdo con el fondo del comentario, me gustaría añadir otro punto: el valor que se le da a los guionistas en Reino Unido. Si bien en EEUU destaca la figura del showrunner-productor ejecutivo que muchas veces también es guionista, hay unas cuantas series británicas en las que los nombres de los escritores del episodio aparecen bien destacados en sus créditos, incluso en la propia cabecera. Como bien has escrito, prima la historia, y hay casos aún más llamativos, como en Doctor Who, que si aparece determinado monstruo en un episodio, en los créditos finales te indica qué guionista lo creo, aunque fuese en un episodio de hace 50 años, porque son propietarios de los derechos sobre esos bichos. De ahí que haya producciones alternativas a la saga oficial, como la serie infantil K9, creadas por los que poseen esos derechos parciales sobre elementos de la franquicia.

    Y por otro lado, comentar que te patinan un pelín los números: ¿qué serie tiene 25 episodios por temporada de forma regular? Si hablamos de series con actores de carne y hueso, no se me ocurre ninguna, lo habitual en EEUU solían ser los 22-24 (y unos cuantos más, diría que 27-28, hace décadas). Respecto al ejemplo de El ministerio del tiempo, aparte de que ese límite de 45 minutos no es correcto, en el modelo británico abundan las series que oscilan entre los 50-60 minutos (valgan Happy Valley, Broadchurch o la mencionada Peaky Blinders como ejemplos), no creo que haya adoptado nada; salvo en el caso de series que hacen en plan churro, que diría que son las menos, lo habitual en las series españolas de prime time es rondar los 13 episodios por temporada, no llegando en muchos casos a ese número .

    Me gusta

¡Déjanos tu comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s