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Los Retratos de Yorgos Lanthimos

Cuando en 2011 un tal Yorgos Lanthimos aterrizó en el Dobly Theatre para celebrar la 83ª edición de los premios Óscar en los que competía su ‘Canino’ (‘Kynodontas’, 2009), nadie se esperaba ver un metraje que, a pesar de no hacerse con la estatuilla a mejor película de habla no inglesa –una lástima competir con la desgarradora cinta de Susanne Bier, ‘In a Better World’-, hiciera de presentación al mundo a uno de los directores más irreverentes de la Europa actual.

‘Canino’ cuenta la historia de un matrimonio que cría a sus hijos sin ninguna influencia del mundo exterior, tergiversando la realidad desde su principio más básico: el lenguaje. A ciertas palabras le otorgan un significado diferente con objeto de adormilar los instintos curiosos de sus hijos que no tienen ni idea de lo que hay fuera, pero pinta peligroso. En cuanto una persona ajena a la familia es autorizada para entrar en la casa, los valores se tambalean y los medios dados por los padres empiezan a ser bienes de intercambio con un único objetivo: conocer.

Canino

© Avalon Distribución Audiovisual

Si hubiera que describir el film con una sola palabra ésta sería, sin dudarlo, perturbador. Lanthimos propone una visión actualizada de El mito de la caverna de Platón y se sirve de él para ir un paso más allá. ‘Canino’ es una película tan singular que puede interpretarse su discurso como una crítica a la política griega –e incluso mundial–, a los medios de comunicación, a la manipulación diaria a la que somos sometidos cuando somos niños, al poder del niño sobre el adulto y al del gobierno sobre el pueblo. En definitiva, es un canto negativo a la esperanza, una llamada de atención para advertirnos del poder que nos adormila para no sublevarnos, es –ideológica y cinematográficamente- una oda a la revolución.

La película utiliza la historia de una familia para construir un juicio sobre lo que supone el capitalismo así como sus consecuencias, compone un relato tan complejo que, a priori, te deja frío pero hay algo que se te instala dentro del cuerpo y que te perseguirá durante días. Esto es Yorgos Lanthimos en todo su esplendor, la nueva ola del cine griego, esto es, ni más ni menos, que lo que debería de ser el cine.

Si bien este film es, sin duda alguna, su obra maestra hasta el momento, no es lo único que este director, actor y guionista ha realizado. Tras dedicarse al teatro y hacer varios cortometrajes, en 2001 se pasó al largo con ‘My Best Friend’ (‘O Kalyteros Mou Filos’), al año siguiente volvió al corto con ‘Uranisco Disco’ y en 2005 recuperó la dirección de largometraje con ‘Kinetta’. En estas tres obras están los patrones que cristalizaron en ‘Canino’ pero con unos artificios mucho más caóticos, no obstante la ausencia casi total de diálogos ya está presente desde sus inicios así como los movimientos ortopédicos de los actores y las escenografías sobrias. Es decir, desde este momento ya se podía intuir que el realizador heleno era un diamante en bruto con una técnica y una habilidad para contar historias aun por pulir.

Alps

© Avalon Distribución Audiovisual

Tras el éxito de ‘Canino’, llega ‘Alps’ (‘Alpeis’, 2012) pero para entonces ya tiene tantos seguidores como colegas de profesión con los que comparte principios y estilo cinematográfico, como es el caso de Athina Rachel Tsangari –que, por cierto, aparece en ‘Antes del Anochecer’ de Linkater–. Tsangari dirige obras como ‘Attenberg’ (2010) donde el propio Yorgos interpreta a uno de los protagonistas o ‘The Capsule’ (2012), un mediometraje perturbador donde los haya y, ya en 2015, ha estrenado ‘Chevalier’, película que ha participado en la sección oficial del festival de Locarno. Pero, sin duda, es necesario resaltar su primer cortometraje (‘Fit’, 1994) que bebe del surrealismo de Buñuel para contar lo duro que puede llegar a ser adaptarse a la vida. Esta fiel seguidora del estilo de Lanthimos funda una productora en 1997 bajo el nombre de “Haos Films” y, tal es su afinidad, que se encarga de la financiación de ‘Alps’.

En esta película, el director heleno, explora de nuevo un universo pequeño con unas normas de funcionamiento distintas a las habituales, lo interesante de este film es ver cómo ciertos sectores de la sociedad entran en este juego establecido por el grupo Alps, una empresa que se dedica a sustituir a seres queridos una vez han fallecido. Aquí usa los mismos mecanismos para hacernos reflexionar sobre algo muy distinto y se aleja –a medias– de la ironía con objeto de adentrarse más en el drama, en ‘Canino’, por el contrario, encontramos drama y humor negro a partes iguales.

Atendiendo a la representación de la mujer en ambas películas, Lanthimos propone a mujeres esclavas de la sociedad patriarcal predominante, es más, en ninguna de las dos películas se puede encontrar a una mujer que no esté al servicio del hombre. El uso que le da al papel de la mujer acompañado de las tramas y de la realización, hace de estas dos películas, dos obras bizarras, perturbadoras y con una violencia tan macabra que hace sentir un malestar general, te hace cómplice. Es por esto que al acabar tenemos la obligación moral de entrar al trapo, el director nos pide reflexión y es lo mínimo que les debemos a las mujeres que nos presenta. Los dramas de prostitución, incesto y pérdida de dignidad están presentes en el día a día de estas féminas arrastradas por los valores culturales.

Langosta

© Avalon Distribución Audiovisual

Su siguiente película, ‘Langosta’ (‘The Lobster’, 2015) es –desde el propio título en inglés– la más comercial hasta el momento. Además, cuenta con dos actores con filón en Hollywood que, a su vez, tienen cierta fama de elegir con recelo sus proyectos, por lo que están en un término medio interesante para promocionar la película sin renunciar –en teoría- a su sello de autor: Rachel Weisz y Collin Farrel, son los encargados de dar vida a los protagonistas de la distopía que nos presenta el heleno en este caso. La historia se centra en la vida en un hotel para solteros en el que hay un plazo de 45 días para encontrar pareja, en caso contrario, el hotel tiene planes para cada uno de ellos pues no es posible andar solo por la sociedad.

En este caso, las reflexiones son simplemente brillantes, se centran en el amor, en el miedo al amor, el problema que plantea para muchos morir sin pareja y, a su vez para otros, vivir con alguien… En definitiva es un retrato de todos los miedos posibles en torno al amor y al desamor en la sociedad actual. Si hay algo que reprocharle es, evidentemente, la pérdida de cierta identidad en pos de hacer una película más cómoda para el espectador. No obstante, el film se ha paseado por festivales como Cannes, los Premios del Cine Europeo, los BAFTA y el Festival de Cine Europeo de Sevilla y en todos ha salido vitoreada.

Su siguiente proyecto, ‘The Favourite’ está previsto para 2017 y en él repetirá Weisz, a la que se sumarán Emma Stone y Olivia Colman, además, la financiación por primera vez es estadounidense, por lo que cabe esperar que siga la trayectoria comercial abierta por ‘Langosta’. En cualquier caso, esperemos que el lado más primario de su cine siga presente en su siguiente cinta.

Como elemento final –y que está presente en todas sus obras– es interesante abstraerse del género de sus personajes, de los problemas que incitan a las distintas reflexiones e incluso de las tramas de cada una de sus películas para ver que todas tienen algo en común: la idea del otro. Sus obras recogen formas distintas de acercarse a otra persona –siempre relaciones afectadas por el entorno–, y hablan sobre la importancia del otro como dominante/dominado. En definitiva, son retratos de las relaciones humanas desde puntos de vista peculiares, mostrarlos desde el escepticismo y la hipérbole, que es precisamente, lo que nos hace recapacitar sobre nuestra forma de acercarnos al otro.

Así que, Yorgos Lanthimos, es un autor esencial para entender cómo funciona el mundo en este momento en el que los seres humanos nos hemos dejado llevar por la cultura de valores light y la sociedad del cansancio (Byung Chul-Han, Herder, 2012). Visión pesimista, sí, pero a su vez te deja pensando en tu posición en el mundo para abrir así una posible salida a través del pensamiento constructivo. Y, por sacarle un lado bueno a su ineludible debut en Estados Unidos, esperemos que sus mensajes sigan siendo rotundos y su forma de comunicarlos bizarra que, en definitiva, es lo que nos engancha a los que nos consideramos seguidores del heleno. Recemos pues para que no se marque un Iñárritu y empiece a hacer películas puramente norteamericanas que, para eso, Hollywood ya tiene a sus autores autóctonos.

Langosta

© Avalon Distribución Audiovisual

Acerca de Laura Pacheco (29 Artículos)
Adicta a las series, al cine y a los viajes. Soy un desastre ordenado.

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