Últimos Artículos:

Hello, Dexter Morgan

Han pasado ya tres largos años desde que el final de ‘Dexter’ dejara a toda la audiencia perpleja y no precisamente satisfecha con semejante barbarie. Ahora, como es lógico, la serie que fuera la estrella de Showtime durante 8 años está presente en casi todas las listas de los peores desenlaces de la pequeña pantalla. La temática es archiconocida, la serie presentaba una original premisa de un técnico forense de la policía de Miami que había visto a su madre morir cuando era muy pequeño. El trauma se iba desarrollando y, en la madurez, su padre adoptivo descubre que tiene instintos asesinos y le da unas pautas de comportamiento ocultando su identidad de serial killer tras un espíritu justiciero, matando exclusivamente a aquellos malhechores que la policía no ha podido capturar. A esto hay que sumarle que Dexter, como buen psicópata, es incapaz de sentir nada por nadie, se considera a sí mismo un monstruo y lo que va moviendo la serie son sus ansias de sentirse humano al lado de alguien mientras intenta compaginar esta vida de “luz” con la de su “dark passenger” que se desarrolla por las noches.

Si bien es cierto que el punto de partida de la serie es, a priori bastante original, no lo es tanto si recordamos aquel libro típico del cole: El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, donde ya se trataba el trastorno de personalidad –aunque no de forma consciente– así como la misantropía de un reputado doctor y su afición nocturna a quitar vidas bajo un pseudónimo. Ya en la postmodernidad, dirigimos la mirada a Japón, concretamente a ‘Death Note’ que, aunque se estrene en el mismo año que ‘Dexter’ en televisión, ésta es una adaptación de un manga previo bajo el mismo título creado por Tsugumi Ōba e ilustrada por Takeshi Obata, que se llevaba publicando desde el año 2003, es decir, tres años antes el estreno de ambas en la pequeña pantalla. Pero, ¿qué tienen en común ambas series?

Dexter

© Showtime

‘Death Note’ es la historia de Light Yagami, un joven estudiante con una mente brillante y con un complejo de Dios latente que le impide relacionarse con la gente de su alrededor con otro fin que no sea manipularles. Un día se encuentra un cuaderno de muerte en el que se afirma que cada persona cuyo nombre se escriba en sus hojas morirá. Light, impulsado por los férreos valores de su padre, que es policía, utiliza el cuaderno para limpiar la sociedad, asesinando a todo tipo de criminales.

Hasta aquí, se puede observar claramente como ambos protagonistas comparten los problemas para relacionarse con el resto, con la salvedad de que Light no se ve a sí mismo como un monstruo sino como un justiciero y, Dexter, a su vez, desempeña el papel de justiciero aunque movido por la necesidad de matar más que por el bien social. En definitiva, ambos son lo mismo, desempeñan el mismo rol pero tienen distinto grado de consciencia sobre su identidad. Además, los dos personajes comparten una figura paterna sólida, en ambos casos policías, y con madres sin relevancia en la trama. Para más inri, los dos tienen una hermana que supone un contrapunto a su propia identidad así como una debilidad, por lo que el cuadro familiar es más que parecido.

Que Estados Unidos realice una adaptación –reconocida o no– de series de éxito de otros países no es nada nuevo, de hecho, en los últimos años ha puesto el ojo también a producciones europeas sólidas como son los casos de ‘Forbrydelsen’, serie Danesa que arrancó en 2007 y que adaptó la cadena AMC bajo el nombre de ‘The Killing’ en 2011, dejando las riendas a Netflix en 2014. Otro remake relevante de los últimos años es el caso de ‘Bron’, la coproducción suecodanesa que se ha adaptó al 100% en 2013 bajo el nombre ‘The Bridge’ emitido por la cadena FX hasta 2014. Y, por último, el caso español de ‘Los Misterios de Laura’, serie de TVE que se ha adaptado con el mismo argumento y título por la NBC, cuyo caso tiene la particularidad de estar aprobada su emisión en Televisión Española en detrimento de la versión original de nuestro país cuya cancelación fue anunciada el pasado año –this is Spain-.

Volviendo al tema ‘Dexter’, mucho se ha hablado –y se seguirá hablando– de los grandes fallos de la serie: agujeros de guion, personajes que no tienen mucho sentido en la trama o el recurrente tema de que Dexter encuentre a alguien especial cada dos por tres. No obstante, hay que reconocerle ciertos méritos que parecen ser olvidados pues, lo fácil –y es cierto que lo es- es pararse y recrearse en hacer sangre con el final de la serie. Pero, ¿qué supuso ‘Dexter’ tanto para sí misma como serie, como para las posteriores?

Dexter

© Showtime

Jeff Lindsay, el escritor de los libros en los que se basa la serie así como guionista de la misma, construye un personaje tan maquiavélico como atractivo. Tirando del filón que supuso ‘House’ (Fox, 2004) al poner en el punto de mira a un protagonista con claros síntomas de asperger y cuya inteligencia desbordaba la pantalla, Dexter Morgan es, en la misma medida, superior intelectualmente al resto aunque no necesita de la palabrería de la que se vale el doctor más famoso de la historia de la televisión, sino que, por el contrario, es esa falta de contacto real con el resto lo que le hace encantador. Dexter es atractivo en tanto que se nos presenta como un monstruo pero a la vez como un cachorrito necesitado del otro, mientras que Gregory House utiliza más la inteligencia como arma de seducción al espectador. Las únicas conversaciones reales que tiene Dexter son con la propia audiencia a modo de voz en off, lo que hace que sea imposible la no identificación con su lado humano y, la vez, el espíritu justiciero justifica su versión más oscura y es este el elemento principal que le separa de Light Yagami, puesto que el personaje nipón tiende más a la caricatura y menos a la doble moral, principalmente porque su némisis es L, un personaje que colabora con la policía para descubrir quién es el causante de los asesinatos. Los archienemigos de Dexter van cambiando y normalmente son otros criminales, por lo que se pone al espectador en una posición más cercana al protagonista.

Tras el atractivo de Dexter como personaje, impulsado como ya se ha comentado por una mezcla de ‘House’ y ‘Death Note’, se produce en la televisión un boom de protagonistas cuyos valores éticos y morales son ambiguos explorándose a fondo y con muchísima diversidad la complejidad de personajes principales iniciada por ‘Los Soprano’ (HBO, 1999). ‘Dexter’ abrió así el camino a Walter White (‘Breaking Bad’, AMC, 2008), con el que comparte muchos rasgos aunque la creación de Vince Gilligan explora más a fondo la propia evolución del yo, abarcando un arco de personaje mucho más complejo y evolucionado. Pero el Sr. White no es directamente un asesino, al menos no desde el inicio de la serie, sin embargo sí lo son algunos de ficciones posteriores como ‘Hannibal’ (NBC, 2013), ‘American Horror Story’ (Fx, 2011) con la que comparte, además, las tramas autoconclusivas por temporadas –aunque la producción de la Fx la lleva más lejos en este sentido–, ‘Bates Motel’ (A&E, 2013), la precuela de ‘Psicosis’ (Alfred Hitchcock, 1960) que refleja cómo se crea la mente de un asesino desde el trauma en la infancia. También hay casos como la primera temporada de ‘True Detective’ (HBO, 2014) que entra en la mente del perturbado desde fuera en tanto que seguimos las pistas encontradas por dos policías y, además, a posteriori, ya que se nos presenta con dos líneas temporales y la de los hechos en cuestión forma parte del pasado, por lo que el asesino es lo de menos pero está siempre presente. Por supuesto, también tienen aquí cabida series cuya construcción de personajes es más simple como ‘Mentes Criminales’ (CBS, 2005) o ‘CSI’ en todas sus versiones –todas de la cadena CBS–, donde los asesinos y las mentes conflictivas están en el otro lado, en el de los malos, pero siempre se da una explicación –aunque breve- del origen de su comportamiento.

Dexter

© Showtime

En definitiva, ‘Dexter’ no es ni pretende ser la mejor serie de todos los tiempos, pero sí que se ha servido de patrones existentes -¿acaso no está ya todo inventado?– para darle una vuelta de tuerca y un plus de originalidad abriendo así la puerta a muchos asesinos que hoy en día son deleite visual para todos los amantes de las series. En nuestra cabeza resonará siempre aquel “Tonight is the night…” que abría el primer capítulo de una historia que nos encandiló –con sus más y sus menos– 8 años, así como el virtuosismo del opening, que fue el rey de las cabeceras de la pequeña pantalla hasta que llegó ‘Juego de Tronos’ (HBO, 2011), otro que será muy difícil de superar. Pero, desde Última Toma hemos querido tirar una lanza a favor de nuestro psicópata favorito porque consideramos que es una serie que –nos decepcionara o no– está en el imaginario colectivo y Dexter Morgan es y será siempre un referente y un personaje con el que comparar a todos los asesinos que la televisión quiera presentarnos, porque algunos de nosotros supimos perdonar y quedarnos con lo mejor de la serie, así que, como dijo Trinity, “Bye, bye, Dexter Morgan”.

Acerca de Laura Pacheco (29 Artículos)
Adicta a las series, al cine y a los viajes. Soy un desastre ordenado.

¡Déjanos tu comentario!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s