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Thelma Schoonmaker, las Tijeras Detrás del Genio

La historia del cine está llena de grandes genios, de grandes nombres. Algunos tan grandes que sepultan del conocimiento incluso más cinéfilo otros talentos, sin los que la labor de muchos de los considerados maestros del séptimo arte no sería tan redonda. Cuando se piensa en Martin Scorsese, los dos nombres más frecuentes con los que se le asocia son Robert de Niro y Leonardo di Caprio. Con el primero formó una sociedad casi perfecta a lo largo de grandes películas, las cuales auparon a ambos al olimpo del mejor cine. Con la llegada del nuevo milenio comenzó un fructífero proceso colaborativo entre di Caprio y el director neoyorkino, prolongado a día de hoy con la nada despreciable cifra de cinco cintas de bastante nivel. Sin embargo, no es ninguno de los dos actores el colaborador principal de Scorsese a lo largo de su carrera. Ese honor recae en la montadora Thelma Schoonmaker, la única responsable detrás de la edición de todos los largometrajes del afamado realizador.

Nacida en Argelia en el año 1940, Thelma cursaba la carrera de Ciencias Políticas y aspiraba a ser diplomática, cuando tropezó con un anuncio en el New York Times que llamó su atención. Se trataba de un puesto como asistente de montaje de cine en un programa de televisión. No requería de ninguna experiencia previa, pero el puesto consistía en disminuir el metraje de películas clásicas de cine europeo, dirigidas por grandes nombres como Fellini o Truffaut. Resulta curioso que esta terrible experiencia en la mesa de montaje, desembocase en que todo un futuro genio del cine como los anteriormente mencionados acabase pasando también por sus tijeras. La joven de tan solo 23 años se apuntó aquel mismo año a un curso de verano en la Universidad de Nueva York, llamando la atención de unos de los profesores, el cual tenía problemas con el deficiente trabajo previo de otro montador en su cortometraje ‘What´s a Nice Girl Like You is Doing in a Place Like This’. Corría el año 1963 y Thelma Schoonmaker no solo acabó firmando el montaje final de aquella obra de Martin Scorsese, sino que cuatro años después sería la responsable de la edición de la opera prima de Marty, ‘¿Quién llama a mi puerta?’ (‘Who’s That Knocking at My Door?’, Martin Scorsese, 1967’).

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© Warner Bros. Pictures

Fueron pocos los trabajos posteriores que acometió Schoonmaker con otros realizadores, aunque ello no fue impedimento para que recibiese su primera nominación al Oscar por el documental ‘Woodstock: 3 días de paz y música’ (‘Woodstock: 3 Days of Peace & Music’, Michael Wadleigh, 1970). El trabajo posterior de esta veterana del montaje ha estado formado en su práctica totalidad por films de ficción, a pesar de lo cual su experiencia previa en este formato documental se haría patente en el que supuso el reencuentro con su mentor, trabajo que reanudó una relación artística que no ha vuelto a interrumpirse hasta hoy. Hablamos de ‘Toro Salvaje’, que además de proporcionarle la primera de sus tres estatuillas de la Academia, coronó a la editora argelina como una de las grandes mentes en cuanto a ritmo cinematográfico. El sentido del realismo y la dureza del montaje de la cinta sobre el boxeador Jake La Motta, combinado con acertados trucajes visuales a la hora de retratar los sucesivos combates del personaje encarnado por Robert de Niro, demuestran una habilidad innata para transmitir la intensidad de situaciones límite.

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© Warner Bros. Pictures

Resulta curioso observar que su sociedad con Scorsese es tan indisoluble que llegó a traspasar la vida real, ya que estaría casada desde el año 84 con el director inglés Michael Powell. El trabajo de este realizador ha sido siempre una de las grandes influencias cinéfilas declaradas del bueno de Marty, y tras su muerte en 1990 la que fue su tercera y última esposa ha trabajado concienzudamente en la preservación de su obra cinematográfica, que comprende títulos como ‘Las Zapatillas Rojas’ (‘The Red Shoes’, Michael Powell y Emeric Pressburger, 1948) y ‘El Fotógrafo del Pánico’ (‘Peeping Tom, Michael Powell, 1960). Cierto sentido del clasicismo ha inundado siempre las imágenes de la longeva filmografía común de Thelma y Martin, eso sí siempre salpicada por la violencia, en ocasiones física y en otros múltiples casos mayormente emocional. El libro de estilo de ambos comprende un uso radical de la manipulación del tiempo, elipsis y cambios variables en la velocidad junto con todo un sinfín de contrastes que buscan impactar al espectador. Resulta encomiable que lejos de languidecer su producción cinematográfica, siempre parecen encontrar una nueva forma de reinventarse. Buena muestra de ello es la trepidante y delirante ‘El Lobo de Wall Street’, en la cual alternan la sucesión de escenas y planos vertiginosos con escenas de larga duración, las cuales llevan al extremo las sensaciones transmitidas al espectador, provocando en lo que respecta a esta excelente película auténticas carcajadas y asombro en aquellos que han tenido el placer de visionar una obra tan redonda.

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© Warner Bros. Pictures

Son innumerables los grandes momentos cinéfilos de los que Thelma Schoonmaker ha sido en gran medida responsable. Algunos tan trepidantes como el duelo entre Paul Newman y Tom Cruise jugando al billar en ‘El Color del Dinero’, escena en la que ambos se batían como si de auténticos francotiradores se tratasen. Tan desgarradores como la batalla inicial de ‘Gangs of New York’, una auténtica sangría en la que nos veíamos inmersos como si fuésemos un participante más de la matanza. Tan magnéticos como cualquiera de las grandes escenas de ‘Uno de los Nuestros’, dónde somos incapaces de apartar por un solo segundo la mirada de la pantalla. Incluso románticos y desgarradoramente apasionados, como la famosa escena de los guantes en el carruaje entre Daniel Day-Lewis y Michelle Pfeiffer en ‘La Edad de la Inocencia’. Son tantos los grandes momentos en que la capacidad para establecer el corte en el instante preciso han sido clave, que podría pasarme día enteros enumerándolos sin terminar de hacer justicia a la labor de toda una leyenda viva.

La-Edad-de-la-Inocencia

© Warner Bros. Pictures

Thelma asegura que nunca está del todo claro quién tiene la decisión final sobre el último montaje, si ella o Scorsese. Afirma que todo forma parte de un proceso entre ambos que se inicia incluso antes de que comience el rodaje de cada nuevo proyecto. En el futuro cercano se encuentran ‘Silence’ –cuyo estreno está fijado para finales de año- y el biopic sobre Frank Sinatra. Quién sabe con qué nos sorprenderán en estos y ojalá que otros futuros proyectos. Lo que está claro es que nadie mejor que Thelma Schoonmaker es capaz de descifrar las ideas narrativas de tan gran director de cine, de la misma forma que nadie mejor que ella es capaz de mantenernos agarrados a la butaca y con los ojos como platos frente a cualquiera de las escenas que pasan por sus manos. Porque cuando llegan los títulos de crédito lo que hemos visto ha sido tan grande que solo podemos desear que hubiese durado un poquito más.

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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