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Infierno Blanco

‘Vivir y morir en este día’

Dirección: Joe Carnahan | Guion: Joe Carnahan y Ian Mackenzie Jeffers | Reparto: Liam Neeson, Frank Grillo, Dermot Mulroney, Dallas Roberts, Joe Anderson | Fotografía: Masanobu Takayanagi | Música: Marc Streitenfeld | Basado en: Relato corto “Ghost Walker” de Ian Mackenzie Jeffers | Año estreno: 2011

En mitad de la naturaleza salvaje el hombre es solo una presa más. Hay un componente esencial en el cine ambientado en parajes completamente nevados, y es la capacidad que este tipo de paisajes tienen para potenciar la sensación de desamparo de los personajes, a la par que facilita la transición de los mismos hacia aquellos instintos primitivos olvidados tiempo atrás. Si a la receta le añadimos una manada de lobos hambrientos, la diversión está garantizada. Joe Carnahan se pone tras las cámaras y firma el guión a medias con Ian Mackenzie Jeffers, autor del relato corto en el que se basa la historia. Este detalle no es baladí, ya que a pesar del componente de acción de la cinta, mucha de la épica de la misma está amparada en elementos líricos. ‘Infierno Blanco‘ no es un film de aventuras al uso, es una lucha a muerte por la redención.

El protagonismo absoluto es para Liam Neeson en el papel de Ottway, responsable de la seguridad de los trabajadores de una refinería petrolífera en una remota región salvaje de Alaska. Su trabajo consiste principalmente en protegerlos de los ataques esporádicos de los lobos que habitan la zona, hasta que las infortunadas circunstancias llevarán a Neeson y un grupo de esos rudos hombres a verse en mitad de las montañas, heridos e indefensos ante el acecho de un agresivo y nutrido grupo de esos mismos lobos. Comenté en mi especial sobre el veterano actor norirlandés que la imagen que el público general tiene sobre este actor en la actualidad perjudica a las expectativas en torno al visionado de esta cinta. No en vano la acción sucede con cuentagotas, siendo trabajada de manera excelsa la tensión e imprevisibilidad previa a los ataques de los animales sobre el desangelado grupo. Es difícil recordar una historia de este tipo cuyas expectativas de éxito partieran tan bajas como ocurre en ésta. Ante una situación de salvación prácticamente imposible, la improvisada expedición se agarrará a sus más primitivos instintos de supervivencia bajo el indudable liderazgo de un atormentado Ottway, en el que probablemente sea el mejor papel de Neeson desde que comenzase su segunda juventud. También hay que destacar a labor de Carnahan, con una carrera hasta ahora mediocre a excepción de la estimable ‘Narc‘. Su habilidad para manejar los tiempos dramáticos, alternando de manera acertada la acción con escenas más pausadas, hace pensar en que estamos ante un director desaprovechado por la mala suerte o elección de proyectos.

Infierno Blanco

© DeaPlaneta

Uno de los grandes estímulos a lo largo del metraje es el paralelismo entre lobos y hombres, sucediendo de manera aparente en ambos bandos una lucha por el liderazgo de la manada. En el caso del grupo humano, es el duro personaje interpretado de manera efectiva por Frank Grillo el que cuestiona el rol de Ottway como macho alfa, llevando de manera gradual esa disputa a una especie de varonil camaradería a través del dolor. Porque si hay un momento destacable a nivel dramático de la película, son esas conversaciones en mitad de la noche alrededor de una hoguera, instantes en los que deja de tener sentido fingir y cada uno de los aparentemente recios personajes desnuda su alma ante los demás. No en vano mucha de la épica que ‘Infierno Blanco‘ alcanza no es debido a la propia acción en sí, sino a la conexión que el espectador establece con las motivaciones sentimentales de los personajes. En ese aspecto destaca por encima del resto el poema mediante el que el personaje de Liam Neeson recuerda a su padre, y el inevitable paralelismo que se establece entre los acontecimientos que suceden y el argumento del mismo.

El paisaje es un enemigo más para los protagonistas, mostrándonos un contraste entre un blanco casi impoluto y los duros rostros de los protagonistas, merced a la acertada fotografía de Masanobu Takayanagi. La sensación final que deja ‘Infierno Blanco’ es la de haber visto una lucha mayor que la protagonizada contra los lobos y el medio natural, y esa lucha no es otra que la del hombre contra sí mismo. La naturaleza ejerce pues de enemigo acechante de un agotado ser humano, esperando el momento preciso para asestarle el golpe definitivo. Está en el coraje de los hombres la capacidad para luchar y demostrarse a sí mismos que no solo pueden lograr morir en pie, sino también encontrar un motivo por el que vivir.

Infierno Blanco

© DeaPlaneta

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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