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Liam Neeson, El Camino Hacia lo Salvaje

Pocos actores que sobrepasen las 60 primaveras pueden presumir de ser considerados auténticos iconos del cine de acción. La lista se estrecha si nombramos a aquellos que no son viejas glorias del género, sino que comenzaron a cimentar su reinado en el mismo contando ya con una edad avanzada. Y ya ni hablemos si concretamos sobre aquellos cuya carrera se cimenta en producciones previas de cierto prestigio. Se estrecha tanto que solo nos queda un nombre: Liam Neeson.

Este actor originario de Irlanda del Norte fue campeón de boxeo amateur en diversas ocasiones, lo cual podría ser un motivo sólido de su afición actual a soltar golpes a diestro y siniestro. Sin embargo, su actividad pugilista en etapa juvenil dio pronto paso a la actuación, forjándose en diversos teatros hasta llegar al Abbey Theatre, el teatro nacional de Irlanda. Desde ahí comenzaría a abrirse paso en el mundo del séptimo arte, a través de pequeños papeles en la década de los 80. Su presencia en cintas como la magistral ‘Excalibur’ de John Boorman o la épica ‘La Misión’, aunque siempre en papeles secundarios, no pasaba del todo desapercibida. Parecía cuestión de tiempo que algún director se fijase en ese espigado actor cuya desgarbada presencia se grababa en la retina. Su primer papel protagonista le llegó de la mano de Sam Raimi, en la que hasta hace relativamente poco era una anomalía en su carrera. Hablamos de ‘Darkman’, mejorable adaptación del cómic homónimo en la que Neeson no realiza precisamente una de sus mejores actuaciones.

Darkman

© Universal Pictures

A pesar de ello, podemos considerar esta película como uno de los escasos antecedentes que tenemos de roles de carácter más físico o alejados del tipo de historias en las que participó mayoritariamente. El corte dramático y en ocasiones histórico-político siguió marcando la carrera cinematográfica de Liam Neeson, ya en la década de los 90 con papeles de mayor protagonismo e incluso en ocasiones con gran reconocimiento como fue el caso de ‘La Lista de Schindler’ (‘Schindler’s List’, Steven Spielberg, 1993) o ‘Michael Collins’ (‘Michael Collins’, Neil Jordan, 1996) Considero clave su papel en ‘Rob Roy, la Pasión de un Rebelde’ (‘Rob Roy, Michael Caton-Jones, 1995), estimable film eclipsado por el éxito de ‘Braveheart’ (‘Braveheart’, Mel Gibson, 1995), para comprender la solidez y entereza intepretativa con la que Neeson afronta sus personajes de acción de los últimos años. Porque si algo caracteriza a las películas de ese corte que cuentan con el norirlandés de protagonista, es que independientemente de su calidad general ganan un plus con respecto a otras del mismo tipo, merced al rostro principal de su reparto.

Pero difícilmente algunos papeles esporádicos en cintas que fracasaron a nivel comercial podrían justificar la reconversión de un actor dramático de avanzada edad en todo un referente de un tipo de cine marcado por las armas y el uso indiscriminado de los puños. La clave la encontramos en la transición entre el antiguo milenio y el nuevo. A raíz de su papel como Qui-Gon Jinn en ‘Star Wars: Episodio I – La Amenaza Fantasma’, comenzó una fructífera sucesión de personajes secundarios tanto en películas de acción y/o aventuras dirigidas a las grandes masas, como en otras menos comerciales pero con una marcada presencia de la violencia. El elemento común de estos personajes era el rol de mentor o figura paterna, encarnados desde el buen hacer en films como ‘Batman Begins’ (‘Batman Begins, Christopher Nolan, 2005) o la mejorable ‘El Reino de los Cielos’ (‘Kingdom of Heaven’, Ridley Scott, 2005).

Batman Begins

© Universal Pictures

Sin embargo, el momento cinematográfico esencial que nos mostró las dotes para la acción de este gran intérprete lo encontramos en unos de sus papeles más breves de lo que va de siglo. Se trata de su actuación como el Padre Vallon en ‘Gangs of New York’, la apoteósica radiografía de los orígenes de la famosa ciudad realizada por Martin Scorsese. A pesar de limitar su aparición en el film a los primeros minutos de la historia, se erige junto con Daniel Day-Lewis –impagable duelo verbal incluido– en el principal foco de atención del comienzo de la cinta. En su breve pero intenso personaje encontramos todas las claves usadas a posteriori por Neeson para construir la mayoría de los papeles que lo han hecho más famoso que nunca. Sin perder la intensidad dramática y una interpretación convincente, libera con contundencia toda la violencia contenida del intercambio de palabras anteriormente comentado. El terreno ya estaba preparado pues, y solo faltaba que llegase el proyecto adecuado que marcase el renacer como actor del que parecía condenado a una vejez de papeles de mero apoyo a estrellas emergentes.

Gangs of New York

© Universal Pictures

‘Venganza’. Nunca una palabra tan simple y universal definió tan bien el argumento y esencia de una película. Auspiciada por el prolífico y normalmente mediocre Luc Besson –encargado en esta ocasión de las labores de guión y producción–, estamos ante un thriller de acción tan sencillo como efectivo, que hace de su falta de pretensiones una virtud. Pero a pesar de ser entretenida y no estar mal rodado no estaríamos hablando de esta película de no ser por su protagonista. Liam Neeson hace de su asociación a otro tipo de personajes un arma para impactar al espectador cuando la trama cambia de tercio hacia derroteros más violentos, siendo totalmente fluida y convincente la transición gracias a su capacidad para aportar credibilidad escénica donde otros suelen fracasar. El éxito del film no solo llevó a sucesivas entregas de decreciente calidad, sino que supuso el comienzo de una cadena aún activa de proyectos para Liam que explotasen en mayor o menor medida ese sorprendente nuevo perfil.

Puede que Neeson no abandonase del todo el tipo de personajes anteriores, pero ninguno de los papeles fuera del género de acción ha recibido ni una mínima parte de la atención y seguimiento que sus apariciones en cintas como su trilogía de la venganza particular o ‘Non-Stop (Sin Escalas)’. Esta última está dirigida por Jaume Collet-Serra, realizador catalán cuya carrera se ha desarrollado por completo en el extranjero. Hasta en 3 ocasiones –con una cuarta en camino– ha dirigido una película protagonizada por el actor protagonista de este reportaje, siendo todas historias en las que la violencia física quedaba atenuada a momentos puntuales en pos de desarrollar preferentemente cierto suspende de tono detectivesco.

Venganza

© Universal Pictures

Hay que aclarar que no todo son rosas para el actor en su éxito fulgurante de los últimos años. La asociación habitualmente negativa que se hace de aquellos actores protagonistas de cine de acción, no ha hecho sino empañar o distorsionar la percepción previa de algunos proyectos de los que ha sido protagonista. Me gustaría resaltar el caso de ‘Infierno Blanco’ (‘The Grey’, Joe Carnahan, 2011), magnífica película de aventuras y supervivencia en el medio salvaje, y que ni recibió la atención que merecía ni es vista habitualmente con las expectativas adecuadas por aquellos que esperan encontrarse una película de acción ligera. Puede que buscando evitar futuros malentendidos o simplemente cansado de tanta acción a sus 63 años, Liam Neeson declaró el año pasado que dejará el género de acción después de un par más de proyectos de ese tipo. Conocedores de su valía como actor, fueron muchos los directores que le ofrecieron proyectos de un prestigio más acorde a su carrera anterior, siendo el más importante de ellos ‘Silence’, la que será la próxima película que estrene el maestro Scorsese a finales de este año.

Silence

© Universal Pictures

Puede que Neeson abandone el género, pero perdurará su labor de estos años como demostración de que realizar un cine de acción ligero de pretensiones y dirigido a un público amplio, no es excusa para entregar la pantalla a actores mediocres o personajes ajenos a la profesión. Un actor con mayúsculas como Liam Neeson no solo le ha dado dignidad con su presencia al género, sino que es la viva demostración de que cualquier momento de la vida es bueno para afrontar un salto al vacío.

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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  1. Infierno Blanco – Última Toma

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