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La Chica Danesa

‘¿Quién es la protagonista de la película?’

Dirección: Tom Hooper | Guion: Lucinda Coxon | Reparto: Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts, Amber Heard, Ben Whishaw | Fotografía: Danny Cohen | Música: Alexandre Desplat | Basado en: Novela homónima de David Ebershoff | Año estreno: 2015

La Chica Danesa‘ (‘The Danish Girl’, Tom Hooper, 2015) es decepcionante. Si estás leyendo críticas para decidirte si ir o no a verla, voy a darte motivos para ahorrarte los mínimo 5 euros de la entrada y 2 horas que se hacen eternas. Después serás tu quién decida si a pesar de esto quieres ir a verla para formarte tu propia opinión, que creo que sería lo correcto. Para ir lo más predispuesta posible, yo no leí nada antes de verla. Dirigida por Tom Hooper y con una historia tan prometedora, es una pena que no se haya sabido comunicar bien. Un fondo noble y con muchas posiblidades para una forma pobre en su resultado final. Y es que en ‘La Chica Danesa‘ fallan la narración y la ambientación, y como consecuencia, no brilla la actuación.

Basada en una historia real, el oscarizado Eddie Redmayne da vida al pintor danés Einar Wegener, un artista con éxito y bien reconocido que, de repente, de la noche a la mañana, empieza a sentir que es una mujer en un cuerpo de hombre. La transformación de Einar en Lili Elbe empieza como un juego cómplice con Gerda, esposa del pintor y también artista. Tras 6 años de matrimonio Einar descubre que el tacto de telas de camisones de tul y los vestidos de organza despiertan dentro de él la sensación de ser una persona en un cuerpo equivocado. Y eso es lo primero que no me creo. Apenas una referencia leve, muy por encima, al pasado de Einar en el que en un juego de niños besa a otro chico mientras lleva puesto un delantal. Estamos ante una historia real de una mujer pionera que fue valiente y que permitió que la transexualidad poco a poco se vaya normalizando en sociedad, aunque todavía quede mucho camino por andar. Pero la construcción del personaje ha dejado de lado la evolución. Se echa en falta profundidad, tratamiento de la historia para poder entender y empatizar mejor con Lili, pese a los intentos por salvar el papel de Redmayne.

© Focus Features

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Por momentos, no sabemos si ‘La Chica Danesa‘ es Lili o Gerda. El intentar repartir el protagonismo entre las dos mujeres de la historia ha acabado por convertir la narración en una amalgama que no acaba de profundizar realmente en el proceso psicológico interior que viven las dos. Porque igual que para Lili es difícil asimilar que no podrá nacer completa como mujer hasta que no muera Einar, Gerda tiene que hacer el trabajo de comprensión de que su marido ya no existe. En las dos horas que se hacen largas, no llegamos a ver esa introspección que construya la solidez de los personajes. Muchos ojos llorosos, pero poco trabajo psicológico detrás. Una adaptación floja de los diarios que dejó Lili, una narración previsible y fácil, sin arriesgar, sin romper los esquemas que en su momento hubieron de romper estas dos mujeres. Porque mientras que la homosexualidad siempre ha existido y en ciertos ambientes progresistas y cultos se ha aceptado con naturalidad, la transexualidad ha sido y es a día de hoy un tabú transgresor al que parece que no nos atrevemos a enfrentarnos con el arrojo que deberíamos. Esta película suponía una oportunidad de hacer una verdadera terapia de shock dando visibilidad a tantos hombres y mujeres que no se sienten identificados con el sexo del cuerpo en el que están atrapados. Una gran responsabilidad que con un buen trabajo de realización suponga un referente en la pantalla y en la memoria colectiva: no se elige en qué sexo se nace, abriendo más margen al trabajo de la medicina experimental, hombres y mujeres pioneras que se atrevieron a intentar vivir como se sentían y médicos valientes que abrieron la veda para poder liberarlos de cuerpos que no eran los suyos.

Tampoco es que la ambientación acompañe en la construcción del hilo narrativo. La historia se ubica entre Copenhague, París y Dresde. En los pocos planos generales que vemos no hay mucha posibilidad de apreciar si estamos en una ubicación real o un decorado. La mayoría de la película está ambientada en interiores preparados. Es comprensible teniendo en cuenta que recrear cualquiera de estas ciudades a finales de los años 20 y principios de la década de los 30 llevaría un presupuesto considerable, que en este caso, se ha invertido en el caché de Redmayne, revalorizado tras su Óscar en 2015. Otra parte del presupuesto se ha usado en una buena campaña de marketing. Se trata de una película que deja un sabor a melodrama predecible propio de telefilm en busca de la lágrima fácil. E incluso ahí se queda corto. Tom Hooper, sabes hacerlo mejor.

© Focus Features

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Acerca de Irene Jiménez (6 Artículos)
Leo libros. Veo películas. Me monto historias.

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