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Creed. La Leyenda de Rocky

‘Gancho directo al corazón’

Dirección: Ryan Coogler | Guion: Ryan Coogler y Aaron Covington | Reparto: Michael B. Jordan, Sylvester Stallone, Tessa Thompson, Phylicia Rashad, Tony Bellew | Fotografía: Maryse Alberti | Música: Ludwig Göransson | Año estreno: 2015

La nostalgia es un arma poderosa. Resulta indudable que existen historias y personajes grabados a fuego en el imaginario colectivo, de manera que su sola mención activan un componente emocional en nosotros. No me considero un gran fan de la saga alrededor del boxeador encarnado durante 5 películas por Sylvester Stallone, y sin embargo no puedo evitar emocionarme con el recuerdo de determinados momentos de la saga, especialmente aquellos relacionados con la primera ‘Rocky’ –estrenada en el ya lejano 76–. Cuatro décadas después, Stallone parece ser consciente de que ya agotó con creces todo lo que tenía que aportar tanto delante como detrás de las cámaras, cediendo de manera significativa las labores de dirección y guión a Ryan Coogler. El joven realizador, quién dos años atrás debutase exitosamente con ‘Fruitvale Station’ –gran triunfadora del festival de Sundance–, aporta tanto frescura en la dirección como un enfoque de la historia que recupera la esencia que hizo de la primera película de la saga un acontecimiento digno de ver en una sala de cine.

Como he comentado anteriormente, Rocky Balboa no es el protagonista de la historia. Lo es Adonis, el hijo de Apollo Creed que intenta hacerse un nombre propio en el boxeo, para lo cual buscará el apoyo y enseñanzas del que fuese rival y amigo de su padre. El joven Creed será un espejo emocional en el que Balboa se ve reflejado, ya que su infancia no fue precisamente un cuento de hadas y al igual que le sucedió a él en la primera película, nadie respeta al joven boxeador ni confían en sus capacidades. El protagonismo del film recae sobre el prometedor Michael B. Jordan, quién ya protagonizase con buenas críticas el debut del realizador de la cinta que nos ocupa. Su interpretación es prácticamente perfecta, ya que sabe dotar al personaje no solo de naturalidad y autenticidad, sino que transmite a la perfección esa rabia y lucha interior de un personaje que libra un combate paralelo al del ring contra sus propios demonios. No solo es un digno sucesor de Stallone para sustituirle al frente del protagonismo de la saga, sino que eleva el nivel de actuación a cuotas difíciles de imaginar en anteriores entregas. Adonis tiene su Adrian particular en Bianca (Tessa Thompson), con la cual mantiene una química escénica maravillosa, haciendo de su relación un desahogo perfecto a aquellas partes centradas en el boxeo sin que el metraje pierda fluidez en ningún momento.

Creed

© Warner Bros. Pictures

Puede que Rocky no sea el protagonista de la historia, pero el personaje de Sylvester Stallone sigue siendo fundamental. Este es el personaje que define la carrera del veterano actor, el cual domina a la perfección y que en esta ocasión ejerce de apoyo del protagonista a todos los niveles. Consciente de que está ante una ocasión única en su carrera, Stallone se desenvuelve en registros diferentes a los afrontados hasta ahora con un personaje indivisible a su propia persona. Rocky no solo ejerce de motivador para Adonis, sino que se deja arropar por él en sus momentos de mayor fragilidad, encontrando en el joven no solo un reflejo de sí mismo, sino al hijo que nunca tuvo. Sin lugar a dudas estamos ante la mejor interpretación de su carrera, ya que utiliza las situaciones de mayor calado dramático con la inteligencia de ser lo bastante cauteloso para no intentar realizar grandes piruetas a nivel de actuación fuera de sus posibilidades. En su lugar usa toda su experiencia y saber estar ante la cámara para dotar de naturalidad a la versión más humana y creíble que hemos visto nunca del mítico personaje. Pero no solo los actores brillan con luz propia, también la labor de Ryan Coogler resulta digna de elogio. Además de bordar las partes de tono dramático, más cercanas a su experiencia previa como director, sabe dotar a las escenas de boxeo de una combinación de realismo y sentido épico que funciona a la perfección. Especialmente destacable es el combate rodado en un plano secuencia de 3 minutos, magistralmente planificado y ejecutado a todos los niveles, introduciendo al espectador en la intensidad de un combate como pocas veces se ha visto antes.

Puede parecer erróneamente que estamos ante una mera actualización del tipo de historia que ideó en su origen Stallone, pero sería quedarnos solo en la superficie. La historia no solo alcanza el sentido épico de ‘Rocky’, sino que nos muestra el lado más humano detrás del mito. Porque nos enseña que los ídolos sufren como nosotros, sangran como cualquiera. El tiempo acaba con todo lo que parecía invencible, pero no con la memoria colectiva. Porque al igual que Rocky Balboa grabó con su lucha y sus puños su nombre para la posteridad, ‘Creed’ se gana por derecho propio un lugar en nuestros corazones.

Creed

© Warner Bros. Pictures

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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