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Deseando Creer

Era el verano de 1995, y yo era un criajo que miraba la tele embobado. Aquella tarde en concreto, mi percepción de la realidad estaba a punto de tambalearse. Las imágenes de la supuesta autopsia a un alienígena me hicieron estremecerme de horror. No era una película. Era un informativo. La tele estaba diciendo que los extraterrestres eran de verdad, y en aquella época, la tele aún era una ventana a la realidad. Recuerdo que esa noche no pegué ojo. Como muchos niños de mi generación sentía una irresistible fascinación por el mundo de lo paranormal, espoleada por el repunte de interés mediático que sobre estos temas había en la primera mitad de los noventa. Lo que ahora se conoce como el mundo del misterio no había estado tan de moda desde los setenta y así lo atestiguaba la proliferación de publicaciones en los quioscos. Entre prensa especializada, coleccionables por fascículos e incluso complementos en las revistas del corazón; mi mente prepúber tenía toneladas de material para satisfacer su curiosidad. Y en el centro de todo estaba esa serie de televisión que llevaba un par de años emitiéndose, esa que tus padres no te dejaban ver y que reconstruías a retazos comentándola en el colegio.

Hace falta entender el contexto. Cuando ‘Expediente X’ comenzó a emitirse en Telecinco aún faltaban un par de años para que se popularizara Internet en España. Iker Jimenez no había publicado su primer libro. Ancient Aliens y la ufología como recurso cómico estaban a años luz. En los noventa, el fenómeno OVNI no daba risa, daba miedo. Chris Carter, el creador de ‘Expediente X‘, se subió muy oportunamente a la ola del zeitgeist de lo oculto y lo conspiranoico, recogiendo influencias de ‘Twin Peaks y de ‘Kolchak: The Night Stalker. La fórmula era simple: una suerte de procedimental con pareja de investigadores protagonistas y algo de tensión sexual no resuelta. Sin embargo, el envoltorio resultaba extremadamente atractivo y novedoso. La sobriedad de su puesta en escena (impuesta en parte por motivos presupuestarios) unida a lo verosímil de sus interpretes la convertía en un producto perfecto para un público adulto que no quería ni oír hablar de ciencia ficción. Los capítulos de “monstruo de la semana” con historias autoconclusivas se alternaban con otros que ampliaban la mitología de la serie y ahondaban en una trama de conspiraciones gubernamentales.

© FOX

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Aunque inicialmente la FOX no confiaba mucho en ella, a ‘Expediente X’ no le costó mucho encontrar a su público. Para la tercera temporada, sus responsables constataron que tenían un fenómeno entre manos. La serie convirtió a sus protagonistas, David Duchovny y Gillian Anderson en improbables sex symbols; y a sus personajes, Mulder y Scully, en iconos del imaginario pop de su tiempo. Las audiencias eran de vértigo y las parodias dieron paso rápidamente a las imitaciones, como la serie ‘Dark Skies‘. El propio Chris Carter quiso capitalizar el éxito de su criatura con ‘Millenium’, un producto de corte similar aunque de tono mucho mas sombrío y también se encargó de escribir ‘Expediente X: Enfréntate al Futuro’, un largometraje que buscaba cerrar algunos de los interrogantes de la trama central de la serie y que marcó su cenit de popularidad.

Expediente X‘ no debe su éxito y su longevidad únicamente a estar en el momento y el lugar adecuados. El espacio de posibilidades tan amplio que ofrecía la convirtió en un campo de pruebas para que guionistas y directores mas avispados que Carter (quien, afrontémoslo, mas allá de poner en marcha el invento, no realizó las aportaciones mas inspiradas) explotaran ideas interesantísimas forzando los limites del formato. Durante su mejor época, la serie transitó entre el thriller político, el terror y el fantástico más inclasificable sin apenas despeinarse. Gente como James Wong y los hermanos Glen y Darin Morgan parieron autenticas rarezas como ‘”Del espacio exterior” de Jose Chung’, ‘Infiltrarse’, o el alucinante ‘El reposo final de Clyde Bruckman’, uno de los capítulos que mejor definen lo que esta serie era capaz de ofrecer. Durante sus primeros años de emisión, ‘Expediente X‘ era, simple y llanamente, lo que había que ver.

Como suele pasar, el tiempo fue desgastando el formato y el nivel fue descendiendo a la par que la audiencia, hasta llegar a su cancelación en 2002 tras nueve temporadas. En 2008 se estrenaba ‘Expediente X: Creer es la Clave, un segundo largometraje un tanto mediocre que relataba un nuevo caso de Mulder y Scully y que dejaba de lado las conspiraciones y los alienígenas para adentrarse en el terreno de la fe, otro de los temas capitales de la serie. No fue hasta 2013 cuando comenzaron los rumores de un posible retorno a las pantallas auspiciado por el propio David Duchovny, retorno que se ha confirmado en el evento de seis episodios que se estrenó el domingo en FOX. Esta nueva temporada vuelve a contar con Chris Carter como showrunner y ha reunido a su pareja protagonista y a varios de los secundarios de la serie original.

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Lamentablemente, el nivel del primer capítulo estrenado no esta a la altura de las expectativas. De hecho podríamos decir que es bastante desastroso. ‘Expediente X‘ (2016) retoma la historia con un Mulder retirado y una Scully ejerciendo la medicina que se ven envueltos en un nuevo caso de abducciones y conspiraciones de la mano de un presentador ultraconservador interpretado por Joel McHale. El planteamiento resulta un poco forzado pero a partir de ahí las cosas van de mal en peor. Los acontecimientos se suceden sin que lleguemos a entrar del todo en la trama con unos interpretes visiblemente hastiados que vagan sin rumbo por las mismas localizaciones de Vancouver de hace quince años. David Duchovny se ha mimetizado hasta tal punto con Mulder que resulta imposible distinguir el desencanto del ex agente de FBI de el del actor con su propia carrera. Resulta complicado disfrutar de la función cuando los implicados muestran semejante falta de entusiasmo. Para colmo, mucho de lo que se nos cuenta en este primer capitulo parece tener un pésimo encaje; cuando no viene directamente a enmendar al ya de por si endeble edificio narrativo de la serie clásica. Si los nuevos episodios son un injerto, da la impresión de que el corpus de la serie los va a rechazar violentamente de un momento a otro.

Otro problema que no obstante podría devenir en baza es el encaje de la serie en el mundo actual. Un ejemplo perfecto de esto es como nos muestra el uso de Internet. Si en ‘The Good Wife‘ tenemos una muestra de como jugar con las restricciones a la hora de mostrar Google o Youtube en televisión para generar dobles sentidos y correspondencias con la realidad, ‘Expediente X‘ se las apaña para dar la sensación de estar hecha por gente que quiere aparentar modernidad pero que en realidad no sabe muy bien de que esta hablando. Esto resulta mas sangrante en tanto en cuanto ‘Expediente X‘ fue pionera en el uso de las redes tanto dentro de sus propias tramas como en fomentar el fandom a través de internet. La cara amable de esto la encontramos en los momentos en que la serie parece reírse un poco de si misma al dar rienda suelta a la vena mas conspiranoide de Mulder. Si el speech apocalíptico que se marca ante una atónita Scully no te arranca una sonrisa, definitivamente esto no es para ti. Y quizá de eso es de lo que vaya todo esto.

La ‘Expediente X‘ de 2016 es, al menos en su primer episodio, puro fan service. Y eso no tiene por que ser algo malo. Puede que no sea el retorno que nos imaginábamos pero a estas alturas, metidos ya hasta las rodillas en el fango de la nostalgia, tampoco importa mucho. Que la incapacidad de la que fue la producción mas moderna de su tiempo para adaptarse a esta época nos de para algún comentario relevante aún esta por ver. Lo que es seguro es que los creyentes, entre los que un servidor se encuentra, lo van a disfrutar. Para cerrar con una nota positiva, Chris Carter ha vuelto a reunir para esta vuelta a la televisión a James Wong y a los hermanos Morgan así que los capítulos restantes nos pueden deparar si no una vuelta a los buenos tiempos, al menos alguna agradable sorpresa. Puede que al final sea cuestión de creer.

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Acerca de Davor Padilla (17 Artículos)
Davor Padilla vende discos y películas. A veces también ve alguna y discute enérgicamente sobre ella. Planea mudarse a una piña en el fondo del mar, pero entre tanto vive en Sevilla.

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