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¡Qué Bello Es Vivir!

‘El espíritu de las navidades pasadas’

Dirección: Frank Capra | Guion: Frances Goodrich, Albert Hackett, Jo Swerling y Frank Capra | Reparto: James Stewart, Donna Reed, Lionel Barrymore, Thomas Mitchell, Henry Travers | Fotografía: Joseph Walker | Música: Dimitri Tiomkin | Basado en: Cuento ‘The Greatest Gift’, de Philip Van Doren Stern | Año estreno: 1946

Si queremos indagar y conocer en profundidad la América de los años treinta y cuarenta, la filmografía de Frank Capra es de obligado visionado. Representa la quintaesencia americana con dramas edificantes e inspiradores, patrióticos y cargados de sentido del deber e ingeniosas comedias, en tonos cálidos y enternecedores. Cabe destacar que gran parte de sus obras se han convertido en clásicos atemporales que no deben faltar en cualquier filmoteca tales como: ‘Arsénico por compasión’ (‘Arsenic and Old Lace’, 1944), ‘Sucedió una noche’ (‘It Happened One Night’, 1934), ‘Caballero sin espada’ (‘Mr. Smith Goes to Washington’, 1939) o la misma sobre la que estás leyendo ‘!Qué bello es vivir!’ (‘It’s a Wonderful Life!’, 1947).

Acompañamos a un brillante James Stewart en el icónico rol de George Bailey, un joven pueblerino del encantador Bedford Falls, de carácter generoso y sacrificado y de corazón bondadoso. Bailey, de naturaleza inconformista, ansía libertad y aventura por encima de todos los convencionalismos que la sociedad le impone, hasta que la tragedia llega a su vida, y se ve obligado a posponer sus sueños y asumir responsabilidades. Siendo un hombre que fuertemente cree en hacer lo correcto, vive su vida acorde a ese sistema de creencias, lo cual le concede el amor y respeto de todo aquel que cruza caminos con él. En el camino del héroe debe haber un villano, y ése es Mr. Potter, interpretado por Lionel Barrymore. Es revolucionario para la época que la Némesis del protagonista esté encarnada por un capitalista despiadado, pues la caza de brujas del Mccarthismo ya empezaba a despuntar en aquel momento, señalando a objetivos de corte intelectual como posibles traidores a la patria y simpatizantes del comunismo.

© RKO Pictures

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Curiosamente, el film no tuvo una gran acogida en su estreno. Uno podría pensar que una sociedad de posguerra, sacudida por la tragedia, recibiría con los brazos abiertos una historia sobre esperanza y amor, pero resultó demasiado “sedosa” para los gustos de la época. En 1974 los derechos de autor del film pasaron a ser de dominio público aunque no los del relato corto que la inspiró  The Greatest Gift de Philip Van Doren Stern, 1943. Las cadenas la emitieron de manera sistemática durante la época navideña en las décadas de los 70 y los 80, es entonces cuando nace su popularidad y pasa a formar parte de la tradición televisiva de clásicos navideños. Su mensaje lleno de esperanza parece el apropiado para tales fiestas, y aunque ciertas doctrinas religiosas se han apropiado de la enseñanza moral de que existe un Dios que se preocupa, ayuda y recompensa a los hombres buenos como George Bailey, tiene otras lecturas que trascienden más allá de las creencias: la huella que una sola persona deja en su entorno y en las vidas de aquellos que le rodean.

Y ¿por qué está película tras casi setenta años sigue siendo querida y aclamada y permanece en posiciones altas en las listas de mejores películas de la historia? Habla de historias humanas, historias universales, y ésas son las que perduran. A todos los efectos, es un cuento de hadas situado en la era moderna; un héroe honesto y desinteresado que sacrifica su anhelo de aventuras por el bien mayor, una princesa que habita un castillo con goteras, un ogro disfrazado de banquero y un hada madrina en forma de ángel. Capra supo crear esa magia al combinar dos narraciones entre la fantasía y el realismo, las cuales trasladan al espectador a un reino de misticismo sociológico en el que la lucha entre el pragmatismo y el optimismo compiten por la supremacía en el corazón del espectador.  Este tipo de clásicos son testigos y máquinas del tiempo simultáneamente, son vehículos de transmisión de un momento socio-cultural ya pasado, los cuales durante un par de horas nos transportan a otra época.

© RKO Pictures

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Acerca de Esther Tejedor (8 Artículos)
No encontré mi lugar en la realidad hasta que descubrí la fantasía.

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