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Adaptaciones: Del Videojuego al Cine

Nos encontramos en los últimos días del año 2015, una fecha en la cual las películas de héroes y villanos basadas en cómics se encuentran en su máximo esplendor. Más alejados de los superhéroes, personajes como Tintín, Marjane Satrapi, Adèle o Enid y Rebecca han recibido su filme de calidad. Sin embargo, fijándonos en el éxito en múltiples sentidos del cine basado en historietas, es de extrañar el estado actual de las adaptaciones de videojuegos. Estamos en los últimos días del año 2015 y la mejor producción cinematográfica que ha recibido un videojuego –desde que se estrenara en 1993 la película ‘Super Mario Bros.‘– es la película ‘Resident Evil (‘Resident Evil’, Paul W. S. Anderson, 2002).

Esta cuestionable afirmación está basada en las votaciones de los usuarios de IMDb. Podrían haberse usado otras páginas web de votaciones de cine como Rotten Tomatoes –donde ganaría ‘Final Fantasy: La Fuerza Interior‘ (‘Final Fantasy: The Spirits Within’, Hironobu Sakaguchi y Motonori Sakakibara, 2001)– o Metacritic –donde sería ‘Mortal Kombat (‘Mortal Kombat’, Paul W.S. Anderson, 1995) la triunfadora–, pero la cuestión que nos atañe es otra: ¿hemos podido ver hasta ahora, los últimos días del año 2015, una película basada en videojuegos de una factura notable?

© Hollywood Pictures

© Hollywood Pictures

Industria, espectadores y jugadores

El impacto de los videojuegos en los hogares fue progresivo: Primero eran solo máquinas de entretenimiento juvenil, después pasaron a convertirse en medios de socialización entre personas afines a un producto hasta llegar a ser una cuestión más cautivadora. Estamos hablando de la transformación del juego interactivo en cultura, en un ámbito más del sistema donde confluyen los métodos de creación artística, así como la narración de mundos imaginativos y la interactividad del jugador con estos elementos. Los ‘nintendos’ se han ganado a pulso un lugar en el sistema de medios de entretenimiento por su narrativa única e inimitable lejos del alcance de otros medios.

¿Qué ocurre con las adaptaciones? La propia palabra lo indica: una adaptación requiere cambios, pide al formato original que sea transformado en algo completamente distinto a lo que ofrecía en su concepción original. Esta tarea no es sencilla cuando te estás basando en un medio de entretenimiento multimedia de alta interactividad en la generación de historias y de gran identificación por parte de los fanáticos de tales historias.

Las películas basadas en videojuegos no luchan contra su propia calidad, sino que tienen abiertos múltiples flancos que impiden que reluzcan entre otras cintas comercializadas para las mismas salas de proyección. Deben luchar contra el sistema de las productoras cinematográficas –que controlan con mayor o menor acierto el éxito del producto que se está fabricando–, pero la batalla más dura es la que ofrece las comunidades de fans.

Sin entrar a valorar la buena o mala mano que pueda tener la productora que compra los derechos y encarga la película en el resultado final, el gran problema es la necesidad de contentar también a los seguidores. Estos seguidores son personas que se han esforzado y han gastado una ingente cantidad de tiempo en entrar y disfrutar las dinámicas de interactividad de sus juegos favoritos. No son los mayores enemigos sin embargo, solo quieren que una industria que desconoce por qué esos videojuegos han seducido a cierto público logren que su conversión a cine tradicional ofrezca la calidad mínima que ellos esperan sin perder la atracción original de la obra.

© TriStar Pictures

© TriStar Pictures

El caso Uwe Boll

El gran problema no es de los jugadores por sus altas expectativas. Existe realmente un maltrato progresivo por parte del séptimo arte a cualquier producto que provenga de una consola. Puedes hacer una, dos, tres o hasta diez malas producciones basadas en videojuegos, pero cuando nos encontramos con un bombardeo constante de películas de calidad cuestionable es difícil cambiar la percepción de millones de personas.

Algunas adaptaciones como ‘Resident Evil‘ (‘Resident Evil’, Paul W.S. Anderson, 2002), ‘Prince of Persia. Las Arenas del Tiempo‘ (‘Prince of Persia: The Sands of Time’, Mike Newell, 2010) o ‘Silent Hill’ (‘Silent Hill’, Christophe Gans, 2006) no son malas películas; quizá no son la mejor adaptación que podría haberse hecho, ni aparezcan nunca en las listas de mejores filmes del año de cualquier cinéfilo; pero son productos dignos de ser estrenados en cine y entretenidos de ver. El problema viene a causa de cintas como ‘Street Fighter, La Última Batalla‘ (‘Street Fighter’, Steven E. de Souza, 1994), ‘DOA: Dead or Alive‘ (DOA: Dead or Alive, Corey Yuen, 1993) o ‘Doom‘ (‘Doom’, Andrzej Bartkowiak, 2005), producciones que, aunque pueden cumplir el factor de entretenimiento, no llegan a unas cotas mínimas de calidad cinematográfica.

Hacer la transformación de un videojuego a cine no significa que sea el momento para aprovechar y negar las narrativas clásicas haciendo películas de baja calidad artística, técnica y presupuestaria; eso nunca podrá ayudar a que el público tome en serio estos filmes. El caso más flagrante es el del famoso ‘director de cine’ alemán Uwe Boll, quien puede ser considerado como la figura que consiguió que cualquier aficionado al cine se ría de las adaptaciones al celuloide de un juego. Autofinanciándose desde sus comienzos en el cine, comenzó su tren del horror en 2002, con la película ‘House of the Dead‘, no siendo su ópera prima, pero sí la primera basada en un videojuego que realizó.

Desde esa fecha, ha conseguido los derechos a nivel mundial de sagas más o menos importantes como ‘Alone in the Dark‘, ‘BloodRayne‘, ‘Postal‘ o ‘Far Cry‘. Estas películas son un alto porcentaje de producciones basadas en videojuegos, ya que la lista total de adaptaciones realizadas hasta el momento no es muy amplia. Ninguna de sus cintas se pueden salvar por algún aspecto técnico o narrativo, pero el daño que producen a la imagen pública estas adaptaciones es menor al ser adaptaciones de sagas con cierto éxito pero sin un gran impacto en el público, obviando quizá el caso de ‘Far Cry’.

En esta búsqueda de culpables tampoco se puede olvidar la aportación de la productora alemana –quizá de este país proviene un gran porcentaje de todos los males comentados– Constantin Film, quien junto a productoras asociadas bombardea cada varios años las salas de cine con una nueva descuidada cinta de la saga ‘Resident Evil‘, cuya primera entrega era una producción de acción al uso, pero con cada nueva continuación demuestra por qué no se deben distribuir licencias de adaptación a cine a productoras que no garanticen la creación de un filme de suficiente calidad.

En los casos descritos podemos estar ante otro problema a la hora de considerar las películas sobre videojuegos como una adaptación fiel, pues a veces lo único adaptado son los personajes y alguna situación concreta, olvidando por completo el concepto original del juego en el que se basa. Algunos casos como ‘Lara Croft: Tomb Raider‘ (‘Lara Croft: Tomb Raider, Simon West, 2001) o ‘Hitman‘ (Hitman, Xavier Gens, 2007) son productos basados vagamente en personajes, tramas o situaciones del juego original, no existe un esfuerzo real en mantener la fidelidad de las historias originales.

© Artisan Entertainment

© Artisan Entertainment

A la industria le gustan los videojuegos

No obstante, las Majors tienen el ojo puesto en la industria de los videojuegos. Producciones como ‘¡Rompe, Ralph!‘ (‘Wreck-It Ralph’, Rich Moore, 2012) o ‘Pixels‘ (‘Pixels’, Chris Columbus, 2015) dejan claro que necesitan adaptarse a los nuevos tiempos. El cine referencialista es un lugar complicado, el público demanda la primera gran obra audiovisual basada en un guion de videojuego. Las referencias son atractivas y de agrado, pero hasta que un director no de un golpe en la mesa con una gran adaptación, el mundo del cine basado en videojuegos será el hazmerreír de la industria.

El primer gran intento lo hará en verano de 2016 Universal con ‘Warcraft: El Origen‘. El amplio mundo del juego de Blizzard contará con el director de ‘Moon‘, Duncan Jones, y con el guionista de ‘Diamante de Sangre‘ (‘Blood Diamond’, Edward Zwick, 2006) Charles Leavitt. Esta será una buena oportunidad de ver a profesionales con experiencia tratar de traer al cine la primera obra de calidad basada en un videojuego.

Nos encontramos en los últimos días del año 2015 y lejos quedan todavía los intentos de ‘Assassin’s Creed‘ (‘Assassin’s Creed, Justin Kurzel, 2016) y el aún más lejano ‘Uncharted: Drake’s Fortune‘ (‘Uncharted: Drake’s Fortune, Seth Gordon, 2017) de convertirse en grandes películas adaptadas de videojuegos. Aún existe la esperanza, todos los jugadores queremos sentirnos orgullosos de que nuestros juegos favoritos sean llevados a la gran pantalla con amor, cuidado, inteligencia y suficiente magia como para sentir que estamos ante una gran obra a la altura de nuestras sagas favoritas.

© Universal Pictures

© Universal Pictures

Acerca de Daniel Andana (28 Artículos)
Vivo entre los héroes, el espacio, las falsas realidades y los viajes en el tiempo. Amante del audiovisual en todas sus artes y formas.

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