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Star Wars: El Despertar de la Fuerza

‘El niño se hizo hombre’

Dirección: J. J. Abrams | Guion: J. J. Abrams, Lawrence Kasdan y Michael Arndt | Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Harrison Ford, Oscar Isaac | Fotografía: Daniel Mindel | Música: John Williams | Basado en: Personajes creados por George Lucas | Año estreno: 2015

No contento con revolucionar la ficción televisiva con ‘Perdidos’, regalándonos poco después esa serie a reivindicar que es ‘Fringe’, J. J. Abrams  nos dio una pequeña joya llamada ‘Super 8’, la cual recrea a la perfección el espíritu de cintas como ‘Cuenta Conmigo’ o ‘Encuentros en la tercera fase’, a la par que recuperaba el universo de Star Trek y le daba una nueva dimensión tanto argumental como visual, alcanzando un empaque que nunca tuvo la saga trekkie. Sin embargo, seguía quedando la sensación de que le faltaba un escalón para ser considerado dentro de los grandes directores y creadores de entretenimiento audiovisual para las grandes masas. La oportunidad de dirigir el regreso de ‘Star Wars’, por primera vez de una forma ajena a George Lucas, seguramente la saga cinematográfica más famosa de la historia, se antojaba propicia para establecer si el amigo J.J. merecía o no el puesto de honor que muchos ya le otorgaban. Puedo afirmar sin titubeos que no solo cumple con su cometido con creces en esta prueba de fuego, sino que hace de ‘Star Wars: El despertar de la Fuerza’ la mejor película de toda la saga.

Todo comienza de manera trepidante, sumergiéndonos de lleno en una sucesión de escenas de acción e intriga rodadas con gran maestría tanto de ritmo como de sentido estético. No puedo evitar realizar la comparación con las precuelas dirigidas por George Lucas, padre original de la criatura. Donde en su última trilogía todo era torpeza en la dirección y escenarios artificiales y planos, en esta ocasión nos encontramos con un uso magistral de la combinación entre escenarios naturales, aquellos construidos para la ocasión y los efectos digitales. El nivel estético que alcanza el film, con una fotografía sencillamente espectacular de Daniel Mindel, está a años luz de cualquier cosa vista antes dentro de este mismo universo fílmico. La presentación de los nuevos personajes no se queda atrás, no solo por ser muy efectiva en cuanto a que no ralentiza el ritmo inicial de la película, sino porque no está exenta de sorpresas. Resulta un gran acierto el personaje encarnado por John Boyega, dotando de múltiples matices hasta ahora inexistentes a los miembros de las tropas imperiales, y abriendo con ello un abanico de posibilidades de cara a futuras entregas. El paralelismo sutil entre la reclutación de dichas tropas con respecto a la realidad de los niños soldado, junto con la bastante menos sutil (aunque necesaria) referencia a las dictaduras militares y la amenaza de las armas de destrucción masiva, encarnadas en las fuerzas imperiales rebautizadas como “Primera Orden”. Esta nueva organización del lado oscuro está comandada por Kylo Ren, encarnado por un bastante digno Adam Driver. Mención negativa aparte merece el Lider Supremo Snoke, al que da vida Andy Serkins, una vez más ayudado por el medio digital, cuyas escenas y parte de aspecto físico parecen fusiladas sin piedad de aquellas que realizase Thanos en ‘Guardianes de la Galaxia’. Algo desaprovechado acaba resultando un magnético Oscar Isaac en el inicialmente prometedor papel del mejor piloto de la resistencia, mientras que la presencia de intérpretes como Max von Sydow,  Gwendoline Christie o Lupita Nyong’o  acaba siendo más anecdótica que otra cosa.

© Walt Disney Studios

© Walt Disney Studios

Si antes alababa la maravillosa fotografía de la película, la banda sonora del maestro John Williams no se queda atrás, aunque en su caso es el único elemento cuya calidad siempre estuvo a la misma altura desde la primera (o cuarta según se mire) parte estrenada en el lejano 1977. Porque si hay un cierto lastre en la película es la existencia de las anteriores, con la obligada presencia de personajes y referencias a la trilogía original. Aunque en manos de un muy inspirado Harrison Ford, el cual recuerda por momentos a aquel actor carismático y magnético que un día fue, la presencia de Han Solo y Chewbacca, una vez pasado el efecto (bastante anulado por los trailers prevíos) de su reaparición, no hace sino poner de manifiesta la diferencia de calidad tanto en la elaboración de los personajes originales como en el nivel de los intérpretes que les ponían cara. Aunque Ford mantiene el tipo, las escenas que comparte con la otrora princesa Leia (el maquillaje digital de Carrie Fisher es una de las pocas pegas estéticas que tiene el film), no hacen más que ralentizar el ritmo de la historia tanto por excesivamente explicativas, como por restar contundencia a una de las escenas clave de la película, sobre la que hablaré más adelante. Hasta ahora no he comentado nada sobre el personaje de Rey, la por momentos protagonista de la película (una condición que presumiblemente se verá reforzada en la próxima entrega). La joven actriz Daisy Ridley mantiene el tipo con un personaje que alimenta la tendencia reciente de heroínas de acción, más cercana a lo visto en cintas como la formidable ‘Mad Max: Furia en la Carretera’ que al concepto de mujer visto hasta ahora en la saga galáctica.

Y toca hablar del momento clave mencionado anteriormente. Es con esta escena, digna de cualquier obra de Shakespeare, excelente en toda su concepción tanto en la utilización del escenario como en el duelo interpretativo entre Harrison Ford y Adam Driver, con la que J. J. Abrams reconduce la historia desde la mitología original hacia un nivel dramático que George Lucas nunca fue capaz de alcanzar. Porque de un solo golpe, se pone fin a casi cuarenta años de infantilismo y superficialidad de ideas. Y los conflictos parecen reales, la oscuridad no es solo una pose y Star Wars abandona por momentos el terreno de la intrascendencia. El pasado lleno de promesas vanas queda atrás, y el futuro parece un terreno prometedor sobre el que madurar un nuevo mundo de las cenizas de falsos ídolos.

© Walt Disney Studios

© Walt Disney Studios

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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