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El Remake Hecho Arte

Uno de los símbolos de la decadencia de Hollywood y la falta tanto de ideas como de sentido del riesgo es la moda, especialmente al alza años atrás, de realizar versiones que actualicen películas antiguas o que proporcionen a la filmografía de los USA una versión anglosajona de una cinta exitosa de otro país (aunque este fenómeno no es exclusivo del cine estadounidense).

No sería complicado elaborar una lista de aberraciones concebidas a partir de esta premisa (los remakes de “Psicosis” o “Tarde de perros” son claros ejemplos de que hay cosas que es mejor no tocar) y a pesar de la tentación que ello supone (no descarto sucumbir a ella en un futuro cercano), mi  intención presente es la de hablar sobre aquellos remakes que justifican su existencia, no solo por darle una nueva perspectiva a la historia que abordaba la cinta original, sino por superarlas en mayor o menor medida en calidad cinematográfica.

Qué mejor forma que romper la aureola de sacrilegio que envuelven para muchos cinéfilos los remakes que hablar de ‘El hombre que sabía demasiado’ (‘The man who knew too much’, Alfred Hitchcock, 1956). Tras más de una década de éxitos de crítica y público desde su traslado a Hollywood en 1939, el maestro del suspense realizó este remake de una película británica de 1934 dirigida por él mismo. ¿Locura transitoria, sumisión a los grandes estudios? Nada de eso. Los motivos por los que 17 años después decidió volver a contar esta historia y las diferencias de calidad entre una versión y la otra pueden resumirse a la perfección con una cita del propio director británico, extraída de la famosa entrevista que le realizó el también maestro de la dirección François Truffaut:

“Digamos que la primera versión es la obra de un aficionado de talento y la segunda, la de un profesional”

El Hombre que Sabía Demasisado

© Universal Pictures

Uno de los autores más representativos de la Edad Dorada de Hollywood es Howard Hawks. Su figura como realizador es habitualmente asociada al Western, género en el que cosechó sus mayores éxitos con la “Saga de los Ríos” (‘Río Rojo’, ‘Río Bravo’ y ‘Río Lobo’, todas protagonizadas por John Wayne). Sin embargo, como muchos de los artesanos que trabajaban para los grandes estudios en aquella época, el director hizo películas de todos los géneros, siendo una de ellas ‘Scarface, el terror del hampa’. Estrenada en 1932, es considerada una de las mejores películas de cine negro de la época y narra el ascenso y caída de un gángster de origen italiano.  En el año 1983 y de la mano de Brian de Palma, se estrenó ‘El precio del poder’,  protagonizada por un genialmente excesivo Al Pacino en la piel de Tony Montana, icono cinematográfico donde los haya. Vilipendiada por la crítica de la época (llegó a recibir una nominación a los Razzie a peor director), pocos dudan hoy de la calidad de un film que, estando en líneas generales en igualdad de calidad con el original, lleva a unos límites de degradación y violencia las acciones del personaje protagonista de una manera que permite a la historia alcanzar mayores cuotas de genialidad, siendo todo ello culminado con la apoteósica escena final de la mansión de Tony.

El Precio del Poder

© Universal Pictures

Un caso similar al anterior es  ‘El cabo del miedo’ (‘Cape Fear’, Martin Scorsese, 1991), remake de la película del mismo título dirigida por J. Lee Thompson en el 62 y que contaba con dos grandes de la interpretación como Gregory Peck y Robert Mitchum como protagonistas (ambos tendrían reservado un pequeño papel en la nueva versión). Aunque la original es una buena película de suspense y cuenta con un inspirado Mitchum en el papel antagonista, el maestro Scorsese dota de más empaque argumental y visual a su versión, subiendo un escalón más que su predecesora en gran medida por el histriónico y magnético Max Cady interpretado por Robert De Niro. Probablemente estemos ante el último gran papel del actor neoyorkino a la altura de su legado, siendo apenas alcanzado por momentos este mismo nivel algunos años después con los estrenos de ‘Heat’ y ‘Casino’, la cual 20 años después sigue siendo la última colaboración del tándem Scorsese – De Niro que tantas alegrías cinematográficas nos dio en el pasado. Cruzaremos los dedos pues por “The Irishman”, el eterno proyecto latente de reencuentro entre ambos.

El Cabo del Miedo

© Universal Pictures

Cambiando de género, toca hablar de dos películas de terror que, a riesgo de lapidación por aquellos fans que las consideran dos cintas de culto del género, servidor consideran que fueron notablemente mejoradas por sus remakes más allá del mero aspecto técnico. La primera de ellas es ‘Zombi’ (‘Dawn of the Dead’, George A. Romero, 1978), la segunda película que George A. Romero le dedicó a tan entrañables criaturas y que supuso la confirmación definitiva del subgénero de muertos vivientes. Aunque interesante en su concepto de trama, las carencias como narrador de Romero (quien al igual que George Lucas, ha enmascarado su torpeza como director y guionista en el éxito de una buena idea) anulan cualquier posibilidad de un resultado final a la altura del éxito de público que tuvo en su momento. Todos sus defectos resaltan más si cabe comparándola con ‘Amanecer de los muertos’, el estimulante debut tras las cámaras del hoy excesivamente efectista Zack Snyder, quién con un pulso narrativo sólido y trepidante sacaba todo el partido a la historia que en su momento no pudo pasar del mero entretenimiento barato.

Amanecer de los Muertos

© Universal Pictures

Al contrario de la opinión generalizada, considero sangrante la condición de película de culto de ‘Posesión infernal’ (‘Evil Dead’, Sam Raimi, 1981). Por más que sea consciente de que el cutrerío reinante en la cinta es en gran medida fruto de la falta de presupuesto y la pretensión de realizar un cruce entre cine de terror y algunos elementos cómicos, me parece una película fallida a muchos niveles. No solo no transmite ningún tipo de terror, sino que aquellos momentos que deberían ser divertidos no pasan de ser vulgares y el humor presente en la película es mayormente involuntario. Cuál fue mi sorpresa cuando, después de cierta resistencia, me dispuse a ver la nueva versión estrenada en el reciente 2013 bajo la dirección del debutante uruguayo Fede Álvarez, quien años atrás había captado la atención de muchos con un cortometraje sobre el ataque de unos robots gigantes en la ciudad de Montevideo. Como el mejor de los artesanos, el joven director dota a toda la cinta de un estilo visual muy homogéneo y acorde a la historia, a la par que prescinde de elementos absurdos y de todas aquellas incongruencias en el comportamiento de los personajes. Especialmente acertada la elección del motivo para la reclusión en la cabaña de los protagonistas, ya que no solo aporta una razón creíble para su resistencia inicial a abandonar el lugar, sino que justifica la tardía reacción de los otros personajes a los primeros signos de posesión demoníaca, algo que rayaba lo bochornoso en la película original.

Posesión Infernal

© TriStar Pictures

Por último, de nuevo un remake de la mano de Martin Scorsese. En este caso suele haber división de opiniones al respecto desde que se estrenó ‘Infiltrados’ (‘The Departed’, Martin Scorsese, 2006) la oscarizada nueva versión de la hongkonesa ‘Juego Sucio (Infernal Affairs)’. Estrenada en 2002, la película original es un excelente thriller sobre el mundo de la mafia de Hong Kong y la investigación policial encubierta. Sin embargo, resulta innegable que al trasladar la acción a Boston y al círculo de acción de las mafias de origen irlandés, Scorsese no solo consigue mantener el nivel de la original en lo que respecta a la lucha entre la mafia y los investigadores policiales, sino que muy acertadamente amplía el espectro de personajes con peso en la trama, posibilitando una mayor profundidad a los personajes protagonistas con respecto a los encarnados por los estupendos Andy Lau y Tony Leung en la original. Una muestra indudable de que el reparto de secundarios de la nueva versión funciona a la perfección es que incluso Mark Wahlberg actúa bien (tan impactante resultaba aquello que fue inevitable la nominación al Oscar como actor secundario para conmemorar tan histórico acontecimiento). Un ejemplo de que hacer un remake que mejore una ya de por sí buena película es posible, aunque claro, si se apuesta por poner a alguien competente detrás de las cámaras las  posibilidades de éxito siempre serán mayores.

Infiltrados

© Warner Bros.

Acerca de Samuel Martín (51 Artículos)
Cinéfilo hasta la médula, disfruto por igual una película de autor que la cinta más palomitera. ¿El único requisito? Que merezca la pena hablar de ella

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